El intendente de Morón, Lucas Ghi, descartó que las diferentes posturas que coexisten en el Frente de Todos quiebren la unidad de la coalición a la que definió como “más fuerte que nunca”. En diálogo con Ámbito, el jefe comunal analizó el escenario político nacional al tiempo que contó cómo el municipio que gobierna logró los mejores índices de vacunación contra el covid-19 en el AMBA. “Tenemos el 85% de la población objetivo ya en proceso de inmunización” afirmó, y estimó que en pocas semanas se logrará cumplir el objetivo de inocular a la población de riesgo.
“En un escenario menos complejo tal vez se puedan tomar medidas con matices y capacidad de desagregación”, consideró el intendente sobre el futuro de las restricciones sanitarias en el distrito, que se encuentra en la Fase 2.
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"La situación sigue siendo delicada, el nivel de ocupación supera el 85% tanto en el sector público como en el privado. Lo auspicioso es que en los últimos días se registró una desaceleración en la curva de contagios y esperamos que eso impacte en la cantidad de ocupación de camas de terapia intensiva", cuenta el jefe comunal.
En la misma línea, Ghi detalló el paquete de medidas que implementó para hacer frente a la pandemia, sobre cuyos sectores comerciales se inyectaron programas por más de $500 millones, y se aventuró a plasmar en esta entrevista los ejes de la gestión pospandemia.
Lucas Ghi: La situación sigue siendo delicada, el nivel de ocupación supera el 85% tanto en el sector público como en el privado. Lo auspicioso es que en los últimos días se registró una desaceleración en la curva de contagios y esperamos que eso impacte en la cantidad de ocupación de camas de terapia intensiva. En un año se duplicó el equipamiento, algo que habitualmente demanda más de una gestión, pero ocurre que ya no hay mucho más margen y no por una cuestión de los insumos sino por la dotación de recursos humanos ya que la formación de terapistas o de kinesiólogos demanda varios años. Si bien la situación es delicada no es tan crítica como la que vivimos días pasados, y entendemos que fue producto de las medidas que se tomaron, que permitieron la reducción en la circulación viral y en la consecuente hospitalización de los cuadros.
P.: ¿Cómo se adaptó el sistema de salud municipal en función de la pandemia?
L. G.: Teníamos 8 camas de terapia intensiva y hoy tenemos 17. El hospital provincial tenía 14 y hoy tiene 26, y en el hospital Posadas teníamos más de 50 y ahora 100 camas. Las clínicas privadas también hicieron un esfuerzo importante. El año pasado, en una gestión ante el Ministerio de Salud de la Nación logramos 20 respiradores que cedimos a las clínicas en comodato porque necesitábamos que los espacios, aunque sean de naturaleza privada, fortalezcan su capacidad de gestión ya que todo lo que no se pueda abordar ahí impacta en el sistema público. Esto dio buen resultado por la coordinación que venimos teniendo con todos los subsistemas del área de salud. La pandemia nos obligó a tener un mayor nivel de intercambio y coordinación y ojalá eso sea una gimnasia que llegó para quedarse.
P.: Usted mencionó una disminución en la curva de contagios, ¿a qué lo atribuye?
L. G.: Las medidas tuvieron un impacto, no se puede dejar de ver una relación causal entre la disminución de los contagios y las medidas porque se dan casi en simultáneo con diferimiento de poquitos días. También hay una toma de conciencia por parte de la comunidad, que en el verano nos había permitido una tregua y retomar algunas actividades de nuestras rutinas que evidentemente han propiciado algún nivel mayor de propagación del virus y, cuando esto tomó ribetes preocupantes, ahí es donde se decidieron las restricciones. Hay una conjunción de decisiones tomadas oportunamente más la responsabilidad social, que sigue siendo una constante más allá de algunos casos aislados de incumplimiento, los cuales no solo reciben el castigo por parte de las autoridades sino también la reprobación social.
P.: ¿Cómo viene el operativo de vacunación contra el covid-19?
L. G.: El sábado se aplicó la dosis número cien mil y tenemos el 85% de la población objetivo en proceso de inmunización, con al menos una dosis. Esto es 90 mil personas de un total de 116 mil que tenemos que vacunar en función de lo que se establece como población priorizada en Morón. Confiamos en que a este ritmo en poquitas semanas estaremos llegando a la totalidad de este universo que ahora supone un esfuerzo enorme tanto del Estado nacional en la estrategia de acceso a esta vacuna con distintos frentes de negociación abiertos en simultáneo, como también el trabajo y el despliegue de la Provincia de Buenos Aires para montar las distintas postas con mucha participación de los municipios. Hay una cogestión que por lo menos en Morón nos viene dando muchos resultados. Por décima segunda semana estamos en el primer nivel del AMBA en cuanto a la cantidad de vacunas aplicadas y eso no es que uno lo esté mirando con un ánimo competitivo sino fundamentalmente porque nuestro objetivo es ganarle al frío. Hay que llegar a los días de muy bajas temperaturas con la mayor cantidad de gente, y por qué no con toda, la población priorizada vacunada.
P.: En el día a día hay que seguir atendiendo las demandas del municipio, ¿es posible escindir esto de la pandemia?
L. G.: No es posible porque todo está atravesado por la pandemia. Ha generado una agenda que no era la prevista, pero no obstante hay que sostener el plan de obras que teníamos, las políticas en materia de prevención del delito y seguridad en nuestro distrito, todo lo que supone en fortalecimiento del entramado comercial, productivo, políticas culturales, sociales, deportivas. También hay un eje para mí es especialmente sensible que tiene que ver con el desarrollo de políticas habitacionales.
P.: Además de las medidas sanitarias impuestas por el Poder Ejecutivo en el AMBA, ¿se adoptaron restricciones locales?
L. G.: Pusimos a disposición una batería de recursos para acompañar a los rubros que se veían más afectados por las medidas a través de eximición de las tasas de todos los sectores comerciales perjudicados entre enero y junio de este año; la revitalización de un fondo que es un sistema de microcréditos que se llama Sostén, que tiene tasa cero para por ejemplo gastronómicos, entretenimientos, cultura, gimnasios, salones de fiesta, peloteros, o transporte escolar. Este último fondo está íntegramente constituido por recursos municipales. Además está lo que podemos gestionar a través de Provincia y Nación, que tienen una batería de programas. Decidimos tener una política muy activa para intentar reponer los recursos e ingresos que en estos sectores se habían visto afectados producto de la pandemia.
P. : ¿Cuánto dinero se ha invertido en los sectores productivos de Morón para paliar las consecuencias económicas que dejó la pandemia?
L. G.: Si hacemos la sumatoria entre el Fondo Sostén, el programa Preservar Trabajo de la Provincia, y los Repro que paga Nación, en Morón se han invertido por arriba de $500 millones.
P.: En un escenario positivo en donde dejamos atrás la pandemia, ¿cuáles son los próximos ejes de gestión?
L.G.: Objetivos bien concretos que tienen que ver con dotar a todo el distrito de servicios de cloaca, de agua, terminar con las calles de tierra, garantizar la conectividad de internet en todos los barrios y fundamentalmente un salto importante en lo que supone el acceso a la vivienda. También la agenda vinculada a la promoción del empleo, la actividad comercial y productiva del distrito. El otro eje es la seguridad, que para nosotros es grave porque sabemos que es una de las principales demandas de la sociedad y tenemos que darle una respuesta.
P.: ¿Cuál es su opinión acerca del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y algunos municipios bonaerenses de no acatar la prohibición de las clases presenciales?
L. G.: Cada uno puede tener los argumentos y la oposición que mejor le parezca. Entiendo que en el caso de la decisión del Presidente, a la que suscribimos tanto el Gobernador como nosotros en el Municipio, hay sobrados elementos como para inferir que la movilidad que supone el desarrollo de las clases presenciales termina propiciando la propagación del virus. No tanto por lo que sucede puertas adentro de los colegios, porque es verdad y me consta que el cumplimiento de los protocolos ha sido muy riguroso y es para destacar. El problema son los millones de familias que se mueven para llegar a destino. Había que tomar una decisión de esta naturaleza para controlar una situación que si avanzaba efectivamente iba a poner en situación de colapso al sistema sanitario. Ahora bien, si registramos que efectivamente se consolida esta tendencia de desaceleración en los contagios y en cuanto a ocupación de camas de terapia, tal vez tengamos que pensar en medidas más localizadas que desagreguen universos. En un escenario menos complejo tal vez se puedan tomar medidas con matices, con capacidad de desagregación.
P.: ¿Qué opina sobre la decisión conjunta entre el Gobierno nacional y la oposición de postergar las elecciones legislativas cinco semanas?
L.G.: Me parece que es muy razonable. Creo que ahí primó la racionalidad y está bien que se posterguen.
P.: Muchos exfuncionarios de la oposición volvieron a la escena pública con el objetivo de disputar cargos electorales, ¿qué opinión le merecen estas reapariciones y cómo encuentran parado al Frente de Todos?
L.G.: No miro demasiado a la oposición porque con todos los problemas, las dificultades y las demandas que tenemos, dedicarle tiempo sería a mi juicio no honrar las expectativas que tienen los vecinos de Morón de que les resolvamos los problemas. En cuanto a nuestra coalición, como toda coalición está compuesta por actores diversos pero tiene una definición política que es inquebrantable, que es la consolidación de la unidad. En el marco de esa unidad seguramente va a haber tensiones, pero así como logramos construir una síntesis electoral hoy esa misma síntesis es la que tiene que gobernar, con el liderazgo del Presidente y con una Vicepresidenta que también ha puesto todo su capital político al servicio de esta construcción y que ya ha dado muestra no solamente de ser una buena estrategia electoral sino una fuerza que llegó para quedarse y para gobernar el país en una situación tan apremiante como la que vivimos.
P.: Usted participó del acto en Ensenada en donde los principales cuadros del Frente de Todos volvieron a mostrarse juntos, ¿qué impresión le dejó esa postal?
L. G.: La ratificación de un camino. La consolidación de la unidad, que no es una unidad monolítica y no ajena a los debates internos. Todo eso existe y me parece que está bien, pero cuando desde algún sector se intenta traducir que esos debates conducen inexorablemente al quiebre, desde la unidad la señal que quisieron dar quienes representan esta unidad que son el Presidente y la Vicepresidenta es todo lo contrario, es que esta unidad está más fuerte nunca.
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