El balance muestra así que el avance de Arcor no estuvo explicado por un salto en las ventas. De hecho, el negocio de consumo masivo en Argentina siguió atravesando un escenario desafiante, marcado por la evolución de los costos de insumos, energía y combustibles, la competencia y una recuperación todavía gradual del consumo. La propia compañía señaló, no obstante, que algunas categorías de golosinas, chocolates y galletitas lograron mejorar sus volúmenes frente al año pasado.
En paralelo, Arcor consiguió mejorar la eficiencia de su operación. El resultado operativo alcanzó $193.967 millones, frente a $169.886 millones en el primer semestre de 2025. Así, el margen operativo pasó del 5,9% al 7% de las ventas. La empresa atribuyó la mejora a su modelo de integración vertical, la gestión de costos y el control de los gastos estructurales.
Menos facturación, pero mejor resultado operativo
Por unidades de negocio, Consumo Masivo siguió siendo el principal negocio de Arcor, con ventas a terceros por $1,97 billones. Packaging aportó $499.538 millones y Agronegocios otros $315.050 millones. En todos los casos hubo retrocesos en la facturación frente al primer semestre de 2025, aunque el desempeño operativo fue mejor, especialmente en Consumo Masivo.
El comportamiento de los volúmenes permite ver mejor qué pasó detrás de la facturación. En Consumo Masivo, Arcor produjo 387.000 toneladas en el semestre, frente a 405.000 toneladas un año atrás, mientras que las ventas en el mercado local bajaron de 373.000 a 361.000 toneladas. Las exportaciones también retrocedieron, de 12.000 a 11.000 toneladas.
Packaging tuvo una evolución más estable: la producción cayó de 811.000 a 785.000 toneladas, pero las ventas locales pasaron de 609.000 a 605.000 toneladas y las exportaciones crecieron de 80.000 a 83.000 toneladas. Agronegocios mostró una mejor dinámica: la producción subió de 381.000 a 384.000 toneladas, las ventas locales prácticamente se mantuvieron en 204.000 toneladas y las exportaciones crecieron de 9.000 a 12.000 toneladas.
La mejora del resultado operativo se apoyó además en un menor nivel de gastos. Los gastos de comercialización bajaron de $450.421 millones a $428.754 millones, mientras que los gastos de administración pasaron de $122.514 millones a $119.036 millones. En el total de gastos por función y naturaleza, Arcor informó $1,41 billones, frente a $1,45 billones en el mismo período de 2025.
Entre los principales componentes aparecen sueldos, jornales y cargas sociales por $622.197 millones, conservación de propiedades, plantas y equipos por $93.496 millones, servicios de terceros por $93.109 millones, energía eléctrica, gas y comunicaciones por $98.205 millones y fletes y acarreos por $138.027 millones. También se redujo el gasto en publicidad y propaganda, que pasó de $50.391 millones a $39.670 millones.
La mejora operativa se da, por lo tanto, en un contexto en el que Arcor no necesitó vender más para ganar más. La compañía consiguió sostener el resultado bruto prácticamente en el mismo nivel: $761.861 millones contra $762.273 millones un año atrás, pero redujo gastos de comercialización y administración y llevó el resultado operativo a un nivel superior.
El salto de la ganancia también vino del resultado financiero
El otro gran cambio del semestre apareció por debajo del resultado operativo. Arcor pasó de registrar en el primer semestre de 2025 un resultado financiero negativo de $52.488 millones a obtener una ganancia financiera de $76.946 millones en 2026. Es decir, entre ambos períodos hubo una mejora de casi $130.000 millones.
La explicación está vinculada principalmente con la evolución del tipo de cambio. En el semestre, Arcor contabilizó $132.391 millones de diferencia de cambio positiva, cuando un año atrás no había registrado ingresos por ese concepto. Los ingresos financieros totales llegaron a $143.942 millones, frente a apenas $10.085 millones en el primer semestre de 2025.
La propia compañía vinculó esta mejora con la apreciación del peso frente al dólar y la inflación todavía elevada, que generaron una apreciación real durante el período.
También hubo una mejora en la posición financiera vinculada con el costo de endeudamiento: los intereses bancarios, de obligaciones negociables y otros gastos de financiación sumaron $44.052 millones, frente a $49.013 millones un año atrás.
Así, la ganancia antes del impuesto pasó de $115.862 millones a $243.684 millones. Luego del pago de $95.476 millones en impuesto a las ganancias, el resultado neto quedó en $148.208 millones. Del total, $127.152 millones correspondieron a los accionistas de Arcor y $21.056 millones al interés no controlante.
Un punto que impactó negativamente fue la participación en asociadas y negocios conjuntos, que mostró un resultado negativo de $27.229 millones. Allí tuvo peso la inversión en Mastellone Hermanos, cuya participación generó una pérdida de $24.752 millones para Arcor durante el semestre y una desvalorización de la inversión por $24.736 millones.
El dato adquiere especial relevancia porque Arcor avanzó durante 2026 en la integración de su negocio lácteo con Danone. En junio constituyó junto con Compagnie Gervais Danone la sociedad La Serenísima Unida S.A., con una participación de 50% cada una. Además, después del cierre del semestre, el 7 de julio, Bagley Argentina completó la adquisición del 51,3233% de Mastellone por u$s150 millones, operación que luego se encuadró en el proyecto de joint venture con Danone.
Inversiones, caja y qué espera Arcor para el segundo semestre
Pese al contexto de menor volumen en algunos negocios, Arcor mantuvo un nivel elevado de inversión. Durante el primer semestre destinó $86.481 millones a propiedades, planta y equipos, de los cuales $72.391 millones correspondieron a obras en construcción y equipos en tránsito.
La generación de caja también mejoró. Las actividades operativas aportaron $291.073 millones, más del doble de los $129.738 millones generados un año atrás. Después de las inversiones y del financiamiento, el efectivo y equivalentes cerraron junio en $388.465 millones, contra $344.839 millones al cierre de 2025.
La estructura financiera, mientras tanto, se mantuvo con indicadores relativamente estables. La compañía informó un índice de liquidez de 1,4, solvencia de 0,6 y endeudamiento de 1,6, este último por debajo de 1,7 registrado un año atrás.
Para lo que resta del año, Arcor proyecta una recuperación gradual de sus negocios, con comportamientos diferentes según cada categoría de consumo masivo. La empresa anticipó que seguirá enfocada en adaptar su propuesta de valor a las necesidades de los consumidores, mientras mantiene como ejes la eficiencia operativa, la integración vertical, la optimización de gastos y el crecimiento en Argentina y la región.
En ese escenario, la compañía también anticipa que continuará priorizando la liquidez, el capital de trabajo y una estructura de financiamiento sólida, al mismo tiempo que avanza con nuevos proyectos de inversión. El negocio lácteo aparece entre los movimientos estratégicos más importantes para la segunda mitad del año, con el joint venture con Danone como una apuesta para fortalecer las capacidades comerciales, operativas y de innovación del negocio.
La foto que deja el balance del primer semestre es, entonces, bastante clara: Arcor todavía no recuperó plenamente el volumen de ventas, pero logró mejorar la rentabilidad de su operación, bajar gastos y generar más caja. A eso se sumó un resultado financiero extraordinariamente favorable por la evolución cambiaria, que terminó llevando la ganancia neta a casi el doble de la registrada un año atrás. El desafío para la segunda mitad del año será transformar esa mejora de eficiencia y rentabilidad en una recuperación más firme de los volúmenes, especialmente en consumo masivo.