28 de septiembre 2026 - 00:00

La economía puede ser el talón de Aquiles de Javier Milei

El deterioro social afecta a todos los candidatos. La menor actividad económica plantea dudas sobre la sustentabilidad fiscal. Aun creciendo al 2%, la mayoría de la gente no sentirá una mejora importante. El salario se recuperaría en lo que resta del año, pero igual caería con relación al 2025.

El presidente Javier Milei apuesta a sostener el rumbo económico para pelear por la reelección. 

El presidente Javier Milei apuesta a sostener el rumbo económico para pelear por la reelección. 

“Si seguimos haciendo las cosas bien, tarde o temprano las cosas van a empezar a funcionar bien”, suele decir el presidente Javier Milei al tiempo que también afirma: "La clave es mantenerse en el rumbo. Eso no es negociable".

Estas definiciones tan categóricas son acompañadas por expresiones de sus colaboradores. El secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, afirmó ante empresarios que el cierre y la quiebra de empresas forman parte del "costo natural" para que la economía argentina crezca de manera sana. Son frases bien recibidas por un pequeño sector de la economía, especialmente por aquellos que se ven beneficiados como los sectores energético y minero.

El resto del mundo empresario desde ya que apoya el orden fiscal, la baja de la inflación, la eliminación de trabas a la actividad, entre otros. Aunque muchos aspiran a llegar a ver los resultados, les preocupa los que están quedando en el camino.

Sólo un dato: en noviembre de 2023, la Argentina contaba con 512.357 empresas activas. Para mediados de 2026, esa cifra descendió a 481.015, lo que representa más de 31.000 bajas con una reducción del 6,1% del tejido empresarial total. Entre las que cierran y las que abren, el resultado aproximado arroja 33 empresas menos por día desde que asumió Milei.

Las expectativas son las que pueden llevar a que la gente, aunque no esté bien, pueda creer que su realidad va cambiar. Si se quiebra ese pacto silencioso muchas veces resulta difícil de remontar.

Analistas políticos advierten que Milei no les promete un mundo mejor, les garantiza que no modificará el rumbo, quitándoles la esperanza de un cambio para mejor.

Un dato preocupante: una gran mayoría de jóvenes no ven que el trabajo o el estudio hoy sirvan para mejorar su realidad. El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) publicó que 7 de cada 10 jóvenes de entre 18 y 25 años en Argentina no logran acceder a un empleo regular y con pleno ejercicio de derechos.

Así, las cosas Milei tiene un gran aliado para ser competitivo en las próximas elecciones al ser Axel Kicillof su previsible competidor. Es que las encuestas demuestran que, para una importante parte del electorado, el kirchenrismo ya demostró en casi 20 años que tampoco fue útil para mejorar la situación.

Las mediciones de opinión también muestran que una porción importante de la ciudadanía ha perdido “la esperanza” y que no encuentran un candidato atractivo.

Y los mercados interpretan que, según sea el resultado electoral de 2027, el rumbo económico se puede mantener o tener un giro de 180 grados. Por esta razón, la política es clave y así lo interpretaron también en Nueva York.

Diagnóstico

El debilitamiento de la actividad está llevando a que distintas consultoras corrijan a la baja su previsión de crecimiento para el año. Pero hay economistas que consideran que el mayor problema no es este menor ritmo, sino la amenaza que encierra esta tendencia para la sustentabilidad del programa oficial.

En conversaciones reservadas (tal vez para no ser calificados de “mandriles” por el presidente Javier Milei) plantean el riesgo que supone para el equilibrio fiscal – la piedra angular del plan – la caída en los ingresos tributarios derivada del menor dinamismo económico.

En la semana, el INDEC difundió que el Estimador Mensual de la Actividad Económica registró una caída mensual de 2,9% en julio. De este modo, tuvo la disminución más pronunciada desde la pandemia, explicada por retrocesos en los sectores que venían cayendo (industria y construcción), sumado a un menor desempeño de aquellos que están creciendo (agro, minas y canteras e intermediación financiera).

Como viene sucediendo, los sectores vinculados a la exportación son los que tuvieron el mejor desempeño: Pesca (+424,5%), Explotación de minas y canteras (+8,4%) y Agricultura (+0,7%). En contraste, las mayores caídas corresponden a Comercio (-5,1%) e Industria manufacturera (-4,6%).

En términos interanuales, la economía cayó 1,4%, pero experimentó un avance de 1,7% en el acumulado de los primeros siete meses del año.

De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado, los analistas esperan un avance de 2,1% en el PIB del año. Sin embargo, a la luz de los últimos datos, importantes consultoras están recortando la previsión a números que se acercan a 1,8%.

El ministro de Economía, Luis Caputo, se vio obligado a aplicar un nuevo ajuste para sostener el equilibrio.

El ministro de Economía, Luis Caputo, se vio obligado a aplicar un nuevo ajuste para sostener el equilibrio.

Punto débil

En este contexto, economistas críticos de la gestión oficial advierten que el menor ritmo de actividad económica puede ser “el talón de Aquiles” del programa oficial.

Explican que, aparte de las bajas de impuestos, la caída en el mercado interno supone una menor recaudación tributaria – en el año los ingresos disminuyeron casi 4% en valores reales, 6,7% en el caso del IVA-.

Así, para mantener el equilibrio fiscal, el Palacio de Hacienda se vio obligado el mes pasado a recortar en nada menos que 7% el gasto – en el año se acumula una disminución de las erogaciones de 2,5% -, según la consultora ACM.

Se podría dar un círculo vicioso en el que la caída de la actividad continúe erosionando los ingresos fiscales obligando al Gobierno a mayores recortes en el gasto público que, a su vez, realimenten la recesión.

Pobreza y salarios

Tal como era de prever a partir de la aceleración inflacionaria que se dio en a comienzos de 2025, la población en situación de pobreza en el primer semestre del año aumentó a 32,3% - 4,1 puntos porcentuales por encima de la anterior medición- y la indigencia se ubicó en 7,5% -+1,5 puntos-.

Debe tenerse en cuenta que, en los primeros seis meses del año el aumento del ingreso promedio de los hogares fue del orden de 12%, contra una suba de 19,6% en la canasta básica total y 21,4% en la canasta alimentaria, según Ecolatina.

Dada la previsión de una menor inflación, se espera que en la segunda parte del año mejoren los salarios y por lo tanto bajen los indicadores de pobreza. En términos reales, los sueldos registrados aumentarían 2,8% en la segunda parte del año, según esta consultora, pero en promedio quedarían 2% por debajo de 2025 ya que no alcanzaría para recuperar el deterioro de comienzos de 2026.

En el Palacio de Hacienda tienen la expectativa de una mejora para los próximos meses. Por lo pronto, de acuerdo con el cálculo de OJF y Asociados, en el mes de agosto la producción industrial subió 0,3% al comparar con igual mes del año pasado, pero acumulando para los primeros ocho meses una caída de 2,2%.

Cae la inversión

Para el economista Fausto Spotorno uno de los principales problemas que enfrenta la economía argentina es la falta de inversión, que es en última instancia el motor del crecimiento.

La Formación Bruta de Capital Fijo registró una fuerte caída del 11,1% interanual en el segundo trimestre de 2026, según los datos oficiales publicados. Así, se ubicó en tan sólo 16,5% del PIB– unos cinco puntos por debajo del piso que calculan los analistas para asegurar una expansión sostenida-.

Desde el punto de vista político, el problema que enfrenta el Gobierno es que, aunque lograra mantener un crecimiento del 2%, este avance no sería suficientemente fuerte como para producir un cambio en las expectativas de la gente, según la interpretación del economista Enrique Szewach.

En tren de encontrar explicaciones: “El año electoral empezó antes de tiempo: la incertidumbre política ya está frenando decisiones de inversión, más de un año antes de la elección presidencial, y extiende el período durante el cual la política económica deberá administrar tensiones” advirtió el último informe de la MAP LATAM.

Para esta consultora el escenario base se caracteriza por un “ni” - 60% de probabilidad -. Combina “poco crecimiento, desinflación gradual y un tipo de cambio contenido. Una economía que no alcanza para definir la elección a favor del Gobierno, pero tampoco explica por sí sola una eventual derrota”.

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