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26 de abril 2007 - 00:00

Bajar ya inflación, lo mejor para crecer

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Se ha presentado en el Congreso un proyecto para reformar el art. 3 de la Carta-Orgánica del Banco Central. La ley aprobada en 1992 impone al BCRA «la misión primaria y fundamental de preservar el valor de la moneda». El nuevo proyecto propone añadir la frase «de un modo consistente con las políticas orientadas a sostener un alto nivel de actividad y asegurar el máximo empleo de los recursos humanos y materiales disponibles, en un contexto de expansión sustentable de la economía».

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Un debate entre ortodoxos que critiquen bajo el postulado de que la política monetaria nada puede hacer para sustentar la producción y el empleo y productivistas que crean que la responsabilidad de la estabilidad de precios no recae en la política monetaria sino en la Secretaría de Comercio y en pactos sociales sería totalmente inconducente y contrario al bien común. 

En el mundo desarrollado sobresalen, entre otros, dos estructuras institucionales, con diferencias relevantes como para no llamarlas sólo de matices aunque tampoco tan grandes como para decir que son totalmente diferentes: la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco Central de Europa. En Estados Unidos la Reserva Federal tiene un mandato doble: promover los objetivos de máximo empleo y precios estables. En Europa, el Banco Central se maneja con un solo objetivo: mantener el poder adquisitivo de la moneda única. Implementa su política para que la inflación se ubique lo más cercano, pero por debajo de 2% para evitar tanto la inflación como la deflación. Bajo el liderazgo de Greenspan y seguido por Bernanke, la Fed se ha caracterizado por evitar definiciones cuantitativas estrictas y ha hecho de la ambigüedad constructiva un activo. El gran desafío es cómo interpretar el mandato doble, evitando definiciones literales, pero manteniendo credibilidad. Al buscar el máximo empleo comienza por aceptar que hay una tasa de desempleo natural o friccional que refleja el estado de variables estructurales tales como la productividad, el monto de capital invertido, la fluidez del mercado de trabajo. No es un número matemático, históricamente se lo ubicó alrededor de 5%, pero últimamente Greenspan tuvo la habilidad para evitar políticas monetarias restrictivas cuando la tasa de desempleo se ubicó en 4,5%.

  • Interpretación

    Similarmente, estabilidad de precios se interpreta como mantener una tasa de inflación baja y predecible tal que las expectativas descarten escenarios de aumentos o caídas generalizadas de precios. No hay una meta explícita de inflación, pero en la práctica eso ha significado que la tasa de inflación «core» (excluye productos volátiles) no se ubique por debajo de 1,5% anual ni por arriba de 2,5% anual.

  • Bernanke, quien como académico defendía las reglas explícitas de inflación, ha avanzado un poco en la definición diciendo taxativamente que a 2,5% anual la inflación «core» está por encima de la «zona de confort». La Reserva Federal se ha manejado en la última década con perfecta simetría para mantener tasas de crecimiento y de empleo muy satisfactorias con tasas de inflación bajo control. No le tembló la mano para mantener tasas de interés bajas cuando la economía necesitaba impulso, ni tampoco cuando decidió subir preventiva y anticipadamente las tasas de interés porque las presiones inflacionarias amenazaban con aparecer. El Banco Central de Europa se maneja con criterios más conservadores que vienen del Bundesbank alemán. Tener baja la inflación es la prioridad absoluta.

    Los objetivos de crecimiento y empleo son derivados al resto de la política económica quienes deben procurar inversión y flexibilidad del mercado laboral como instrumentos exclusivos para su obtención. La mejor contribución que la política monetaria puede dar al crecimiento es una tasa de inflación muy baja. El Banco Central de Europa se mueve con menos flexibilidad y simetría que la Fed: es muy rápida para desactivar presiones inflacionarias y más lenta para desactivar presiones deflacionarias y riesgos de recesión. Que aun con el euro en valores muy fuertes mantenga el sesgo restrictivo de su política monetaria habla de la asimetría de su estrategia. El gran mérito de ambos esquemas es que hay un respeto y una trayectoria institucional. Los inversores saben cómo se comportan ambos Bancos Centrales. Tienen diferencias que son más que matices, pero tienen un tronco común: ninguno tolera la inflación, en un caso como objetivo excluyente, en otro, como objetivo compartido.

  • Mandato dual

    En nuestra opinión, el mandato dual de la Reserva Federal es un estadio institucional superior al del BCE. Le ha hecho un gran bien a la economía y en la diferencia de la política monetaria puede explicarse algo del mayor crecimiento económico que EE.UU. le sacó a Europa, a razón de un punto por año en la última década. No es sólo por la política monetaria (hay también una economía más flexible y eficiente), pero algún papel ha jugado la simetría monetaria.

    Pero dos cosas debemos decir. Primero, que el mandato dual de la Fed es un lujo que se pueden dar las instituciones y personas que han acumulado el activo más importante de un Banco Central moderno, que no son las reservas sino la credibilidad. Segundo, que todavía la comparación Fed-BCE es a final abierto y la reciente sobrevalorización del euro respecto de la debilidad internacional del dólar deja un desafío a futuro sobre la efectividad de la estrategia norteamericana.

    Para la Argentina de los próximos 100 años, diseñar un Banco Central con mandato dual a la Fed norteamericana puede ser deseable. El crecimiento y el pleno empleo dependen de múltiples factores (inversión, solidez fiscal, mercados competitivos, productividad, etc.; uno de los cuales puede ser una política monetaria flexible).


  • Pero introducir esta modificación en 2007 cuando la economía se encamina por tercer año consecutivo a una tasa de inflación «core» (que en nuestro país significa excluir no los productos volátiles como en EE.UU. sino los precios artificiales o adulterados) de dos dígitos, este año «coqueteando» con 15% anual implica como mínimo un error de oportunidad. Un Banco Central puede tener objetivos múltiples cuando la inflación está en serio bajo control y con tendencia y expectativas estables o declinantes.

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