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La primera cuestión a considerar es la magnitud de las exportaciones de China y si realmente son cuantitativamente tan importantes en el déficit externo de EE.UU. Desde 1994 y hasta el presente, Canadá es el principal exportador al país del Norte. En 2004 la cifra alcanzó u$s 256.000 millones, que es superior en 30% a la proveniente de China, que el año pasado se colocó en el segundo lugar al superar a Japón y México, de modo que con ser importante la magnitud de las exportaciones chinas, existen otras de países que también las realizan en gran magnitud.
La tercera cuestión a considerar es que el PBI por habitante en 2004 superó ligeramente los u$s 1.000 y que el promedio del salario pagado a trabajadores fabriles es de aproximadamente u$s 1,00, lo cual representa 4,7% de lo que perciben los americanos en la misma condición. Si se supusiera que el RMB se apreciara hasta la mitad de su valor actual, todavía el costo de la mano de obra china resultaría menor a 10% que la americana.
Esta ventaja comparativa del pueblo chino, ha producido una reorientación de la producción en países como Japón, Corea y Taiwán, los que han invertido en producciones orientadas a la exportación china, cuando antes las producían en sus territorios para exportarlas a EE.UU. De allí el cambio cualitativo de las exportaciones chinas que hasta no hace mucho eran de procesos de trabajo intensivos. Hoy han aparecido productos de producción tecnológica intensiva como computadoras, chips, DVD, cámaras fotográficas, etc. Tanto las primeras como las segundas tuvieron y tienen como antecedente el redespliegue de producciones geográficas.
Es decir que al abrirse y modernizarse la economía china se ha integrado a la producción globabilizada y a las cadenas de distribución, por ello hay una vastedad de artículos de Japón y Corea del Sur en el mercado americano con etiquetas «made in China».
La cuarta cuestión a considerar es que China necesita aumentar sus importaciones para abastecer su mercado interno y obtener insumos destinados a productos de exportación: materias primas, equipos, máquinas, etc. Pero estas importaciones provienen fundamentalmente de Asia y no de EE.UU. En 2004, las importaciones provenientes de Japón, Taiwán y Corea del Sur, representaron u$s 116.000 millones, mientras que las de EE.UU. fueron de 7,5% del total. Las razones para que esto sea así, se encuentran en el tipo y origen de las inversiones localizadas en China.
China debe revaluar su moneda a través de la técnica que decida, cambio fijo o flotación, pero por razones distintas de las que esgrimen los americanos. La revaluación es necesaria para reflejar en la tasa de cambio el aumento de productividad que ha tenido lugar, para mejorar el salario real y para disminuir las presiones inflacionarias latentes, cuestión esta última que preocupa a las autoridades chinas que tuve ocasión de entrevistar en un viaje reciente a ese país.
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