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17 de febrero 2006 - 00:00

FMI desorientado por los déficits

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El FMI, a través de su director gerente, expresa su gran temor a que los agentes económicos resuelvan dejar de financiar el déficit externo norteamericano y que ello tenga consecuencias negativas sobre la marcha de la economía global. Entonces propone una serie de intervenciones para anticipar esa reversión, que estima inevitable. La propuesta es que los países superavitarios gasten más. Y que EE.UU. disminuya su gasto, aumentando su ahorro.

Parece aventurado que el FMI haga recomendaciones a países tan exitosos como los EE.UU. o China y al resto del mundo sin tener un análisis profundo de las causas y consecuencias de la situación que plantea enderezar. Llama la atención el planteo de solucionar lo que percibe un problema, forzando un ajuste que no sería deseado por los actores económicos. Elocuentemente, no plantea ajustes a Japón y Alemania, que muestran gran superávit externo y enorme déficit fiscal. Elípticamente desliza recomendaciones generales sobre paridad cambiaria.

El planteo del FMI contrasta con la profundidad del análisis de la Reserva Federal, trasuntado en los discursos de su ex presidente Greenspan; se pueden consultar en el sitio web de la Fed. La falla principal del enfoque del FMI, compartido por muchos comentaristas, es no comprender que los denominados «desequilibrios globales» responden a decisiones voluntarias y entrelazadas de miles de millones de agentes y sus gobiernos.

Si los EE.UU. mantienen déficits externos desde 1982 es porque a todos les conviene. Es más, el mundo no sólo financia las compras de las empresas y consumidores radicados en EE.UU., sino también sus adquisiciones de activos en el exterior. Porque además del déficit de cuenta corriente, el resto del mundo hace posibles compras norteamericanas de activos externos por unos 800 billones de dólares. Por otro lado, el déficit externo es un concepto geográfico; no comprende las decisiones de los norteamericanos fuera de su país y, en cambio, incluye las que los extranjeros hacen en EE.UU. Así, las importaciones y los financiamientos de EE.UU. contienen los que hacen empresas extranjeras, radicadas en ese país, y los envíos de filiales estadounidenses desde Europa, Asia y el resto del mundo.



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