ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

31 de julio 2023 - 16:44

Gobierno Corporativo y financiamiento de empresas: los 3 aciertos y los 3 errores

El Gobierno Corporativo es un instrumento que trasciende el cumplimiento normativo, la coyuntura y el corto plazo. Por eso, es el directorio de las empresas el responsable del manejo nocivo del endeudamiento.

ver más
La buena práctica del Gobierno Corporativo demanda anteponer el beneficio de la empresa al beneficio personal
Gestión

En un contexto económico como el actual, con una configuración de la matriz financiera tal que permite a las empresas endeudarse en pesos a una tasa de interés inferior a la política monetaria, es dable introducir al análisis de toda estructura de financiamiento corporativo la cuestión inherente a la discrecionalidad del directorio en la toma de decisión de endeudarse.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Aprovechar las tasas de interés negativas y el prácticamente nulo esfuerzo de colocación despierta el reflejo natural de accionar sin demora y tomar lo que el mercado dé.

En todo momento y lugar es necesario entender que más allá del acto de colocar deuda en el mercado, recibiendo fondos frescos, la clave está en entender la sustancia detrás del endeudamiento: un inversor interpreta que el emisor de la deuda es de confianza, con capacidad de repago y un management idóneo en lo que hace, le aporta fondos frescos y continuará haciéndolo, incluso, con una mayor capacidad de tracción. Lo central es obvio, pero es lo que primero se encandila ante el espejismo de fondos frescos, baratos, y en cantidad: el hecho de endeudarse es para apalancar el negocio, no para reconvertir la tesorería de la empresa en un negocio financiero lejos del objeto estatuido de la empresa.

El directorio de las empresas es el responsable último de las consecuencias negativas del manejo nocivo del endeudamiento corporativo y es justamente desde donde debería surgir la política de endeudamiento de la firma.

Los 3 aciertos para el financiamiento de empresas:

1) Crear una comisión fiscalizadora ad hoc:

Una comisión que haga el seguimiento, aprobación y medición del endeudamiento permite internamente controlar que el endeudamiento se mantenga en niveles sanos y acordes a los requerimientos del negocio, y evitar así que ingresen fondos “baratos” que no tengan aplicación productiva en el giro habitual de la empresa.

Por otro lado, permite a los acreedores entender que su interlocutor no es solo el gerente financiero, sino que existe un grupo idóneo dentro de la estructura de gobierno corporativo ocupándose que su préstamo cumple con las expectativas generadas por la buen fé: de certeza de repago, con un management respetuoso de la oferta de fondos y que son aplicados al negocio en el que confía, y no a generar una financiera dentro de la empresa deudora.

2) Aprobar en asamblea la estrategia de endeudamiento

Así se cuenta con determinando monto total, condiciones ideales, garantías a otorgar, mecanismos de control de performance del endeudamiento, y se delega el ejercicio de esta estrategia en la gerencia. Esto le permitirá a la gerencia tener un límite en la procura de fondos frescos, a la vez que permite al acreedor entender que el endeudamiento está planificado y enfocado a un giro de negocios específico, que no está caminando a ciegas ante un potencial deudor del que no conoce sus límites. Un directorio abierto a prácticas de transparencia tales como mostrar estas actas a sus aliados financieros muestra prestancia frente al desafío de crecer sanamente integrándose al universo financiero.

3) Considerar la apertura del directorio a nuevos aliados estratégicos

Introducir la posibilidad de incorporar directores independientes al directorio, o de externalizar la comisión fiscalizadora, sus informes y evaluaciones de performance, representa un activo sin igual en materia de endeudamiento.

La palabra crédito proviene del latín “credititus”, creer, y es de interés del deudor que el acreedor siga creyendo en la empresa, su management y su negocio, procurando una relación duradera y escalable. Dependiendo del nivel del endeudamiento, la estrategia de corto y mediano plazo, aperturar el directorio a funcionarios que respondan en beneficio de la empresa y de los accionistas últimos, introduce un mecanismo de control extraordinario a la hora de cuidar a los acreedores: el beneficio del accionista es que la empresa siga existiendo y que se maximice el capital aportado, y si la decisión de la gerencia lleva al endeudamiento a niveles tóxicos, ni el accionista tendrá beneficios, ni el acreedor podrá (fácilmente) recuperar su préstamo.

Un director independiente que cuente con la independencia suficiente de advertir en reunión de directorio que las decisiones tomadas por dicho órgano están llevando a la empresa a un riesgo severo, sin temer por la pérdida de la posición o de una relación de confianza de años, es un contrapeso clave a la hora de introducir un freno a directorios que no capilarizan hacia las gerencias o que responden a órdenes de accionistas. En este marco, la función del director no es obedecer indicaciones de los accionistas, sino que su mandato es el de opinar sobre qué es lo mejor para la empresa, procurando la debida diligencia del buen hombre de negocio aún cuando vaya en contra de órdenes e intereses de los accionistas.

vista-trasera-empresario-mirando-signos-interrogacion.jpg

Los 3 errores para el financiamiento de empresas:

1) Solo decir “si, acepto”

Resulta sumamente necesario entender que el endeudamiento responde a dos necesidades:

  1. La primera necesidad es del que solicita un préstamo: lo solicita procurando aplicarlo a su actividad económica, aprovechando oportunidades y mejorar la composición del capital de la empresa;
  2. La segunda es del que presta, puesto que tiene un excedente que, en este contexto económico, está enfrentado a la pérdida de valor de los saldos no invertidos/prestados, por lo que debe “colocarlo”.

Aceptar fondos constantemente, en la condición que indique el posible acreedor y no limitar el endeudamiento a un nivel determinado de antemano en función de las características de la empresa, pueden llevar a niveles de sobreendeudamiento que excedan la capacidad de la empresa de generar valor y termine alocando fondos de mediano plazo en proyectos de largo, con el consecuente descalce de plazos y su efecto nocivo en toda empresa.

2) Dejar en el mismo grupo de personas la tarea de planificación, ejecución y control

La buena práctica del Gobierno Corporativo demanda anteponer el beneficio de la empresa al beneficio personal. Puede ocurrir que el conseguir incontrolables ofertas de créditos sea considerada como beneficiosa para la empresa si la función de quién la acepta es aceptarlo a satisfacción de una orden de sus superiores. Una misma persona, que a la vez debe desempeñar sus funciones operativas diarias, puede perder el control del endeudamiento si la orden recibida es conseguir financiamiento sin más detalles. Es por ello que quienes aprueban el endeudamiento deben determinar los límites y alcances, a la vez que deben designar quién controla el nivel del endeudamiento y evalúa la performance, y quienes y cuando intervienen. El contrapeso generado por una diversificación de esta índole permite anticipar, detectar y tomar medidas correctivas de urgencia cuando la situación se descontrola y el endeudamiento se va de las manos.

Esta gestión morigera los riesgos de un hecho nocivo en el financiamiento corporativo como lo es la caída del Rollover, es decir, los acreedores prefieren no prestar más, la empresa debe cancelar la deuda de corto plazo habiendo invertido en el mediano y largo. Incontables ejemplos existen en Argentina.

3) Creer que no hay consecuencias en endeudarse más allá de lo necesario

Esto debe interpretarse como tal, y no como si dijese “más allá de las capacidades de pago”. Cada acreedor lleva a cabo un análisis de la capacidad de pago de su posible deudor, la calidad de la garantía y si le parece idóneo y profesional el nivel gerencial y directivo de la empresa. Pero si la empresa replica la solicitud de financiamiento entre distintos actores del sistema financiero y se endeuda más allá de la capacidad de aplicar los fondos recibidos en la generación de beneficios, cae entonces en un espejismo, replicando la misma actividad de su prestamista, de invertir el exceso de pesos transformándose en una financiera que arbitra plazos y tasas a cambio de garantizar el repago, y por qué no ganar un spread. Cuando esto comienza se introducen varios vicios que explican cuando la empresa entra en default.

En primer lugar, la actividad financiera es una actividad altamente regulada procurando el regulador que aquellos agentes que intermedian deudas con préstamos no caigan en default. Estos agentes cuentan con la idoneidad, experiencia, estructura y capital específico, además de ser su actividad principal. Una empresa que además de llevar a cabo su actividad habitual introduce una nueva vertical de negocio como lo es la financiera termina no haciendo ninguna de forma exitosa.

En segundo lugar, no entender que el acreedor cuenta con mecanismos para conocer el nivel de salud financiero de la empresa más allá de lo manifestado por la gerencia o lo informado por las agencias públicas. Uno de estos mecanismos es seleccionar un solo instrumento sobre el cual pedir la cancelación al vencimiento sin ofrecer la renovación, buscando detectar si la empresa tiene una tesorería a prueba de descalces. Una mala gestión de tesorería se pone en evidencia cuando depende de nueva deuda para mantener los pagos de deuda anterior, convirtiendo una virtuosa estrategia de financiamiento en un Ponzi.

Y por último, la falaz idea de que si el acreedor pierde plata es beneficioso para la empresa. Considerar al prestamista como una contraparte con intereses opuestos y no como un socio estratégico lleva a ver soluciones donde solo hay problemas. Pedir un reperfilamiento, una quita y responsabilizar al acreedor ante el incumplimiento en los compromisos deriva inevitablemente en un cambio de categoría de la empresa, de sujeto de crédito a deudor habitual. El directorio debe entender que quien ocupe la Gerencia Financiera hará lo que sea necesario para mantener su cartera en performing sin mirar el largo plazo, a la vez que debe incorporar al largo plazo dentro de su horizonte de consideración.

En conclusión, el Gobierno Corporativo es un instrumento que trasciende el cumplimiento normativo, la coyuntura y el corto plazo. Es, en todo momento y lugar, el reflejo de lo que la empresa deberá ser, en este caso, ante sus acreedores.

Vicepresidente y CEO de Número Bursátil y director asociado a cargo del Departamento Financiamiento Corporativo de Phronencial.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias