(En opinión del experto en mercados mundiales personificado como Gordon Gekko, la Reserva Federal -Fed-, banco central de Estados Unidos, mantendrá sin cambios la tasa de interés de corto plazo -hoy en 5,25% anual-. En diálogo con este diario, Gekko considera que aún la Fed no está cómoda con la inflación, y en medio de la crisis inmobiliaria no decidirá reducciones en la tasa aunque el próximo dato del PBI dé flojo.)
Periodista: La Fed se reúne en jornada doble esta semana. Nadie espera que mude su opinión...
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Gordon Gekko: Agosto marcó el punto de inflexión. La Fed -pienso- está cómodamente instalada en su actual posición. No tocará las tasas ni cambiará el tono de su mensaje.
P.: El comunicado va a preservar, entonces, el énfasis puesto en el control de la inflación...
G.G.: Sería coherente con lo que hemos escuchado en las últimas semanas. Fue una lista larga de oradores y un mensaje uniforme.
P.: ¿Jeff Lacker, el titular de la Fed de Richmond, seguirá insistiendo en pedir una suba de un cuarto de punto?
G.G.: Entiendo que sí.
P.: ¿Qué tan sólo estará Lacker en ese empeño?
G.G.: Menos de lo que se cree. En la penúltima reunión, Charles Plosser, de la Fed de Filadelfia, simpatizó con su postura. Y en la última fue Richard Fisher, de Dallas, quien mocionó junto con Lacker a favor de elevar la tasa de descuento. Moskow de Chicago también milita en el ala dura y Poole de Saint Louis no se habrá distanciado mucho...
P.: ¿La Fed de Dallas en una posición dura? Esto sí que es una sorpresa...
G.G.: Así como lo escucha. Cuando la Fed dice que su decisión es datadependiente, está reflejando -a carta cabal- la realidad.
P.: ¿Piensa, entonces, que no habrá quórum para dictar un recorte de tasas de interés?
G.G.: El prolongado desfile de distintos oradores de la Fed apuntó, ya se lo dije, a desterrar esa idea (que se había comenzado a filtrar, unas semanas atrás, en los mercados de futuros de Fed Funds -en fecha tan temprana como en los contratos de diciembre- y también en los papeles de los analistas).
P.: Queda sepultada la idea de una reducción y Lacker no tracciona la suficiente como para provocar una suba. Nos quedaremos, pues, estacionados en 5,25% por un largo rato...
G.G.: Si el viernes la lectura del producto bruto del tercer trimestre arrojase un avance de sólo 1,5% (o un nivel inferior), la especulación sobre un recorte volverá a merodear. Es inevitable. Pero entiendo que la Fed, antes de embarcarse en un proceso de baja de tasas, buscará evidencia sólida en el comportamiento del empleo y del consumo que, hoy por hoy, absorben muy bien el impacto de la crisis inmobiliaria (y los problemas de Detroit).
P.: ¿Qué tan en serio hay que tomar la preocupación de la Fed por la inflación? El mes pasado hubo fuertes caídas en los precios mayoristas y al consumidor...
G.G.: La inflación núcleo no se repliega. No todavía. Persiste en una velocidad de crucero anualizada de 2,5%.
P.: La Fed pontificó siempre que la estabilidad de preciosimplicaba un nivel entre 1% y 2% al año.
G.G.: La Fed está en offside. Fue una decisión deliberada (que gente como Lacker quiere corregir cuanto antes). Yo diría que mientras los precios de la energía se mantengan en el rango actual, el discurso de la Fed resultará inocuo. La preocupación será real, no lo discuto, pero la política monetaria no sufrirá un ajuste restrictivo. La mayoría va a preferir que sea el devenir del tiempo el que se encargue de encarrilar la situación.
P.: Suena razonable.
G.G.: Lo es. Ahora bien, si la Fed tuviera la inflación absolutamente bajo control, estaría más inclinada a revertir el curso de política monetaria ante los primeros síntomas de debilidad. En este sentido, el mensaje es muy claro. Van a mantener un andamiaje de tasas más elevado, un corsé más apretado que lo que pueda necesitarse en el momento -ahora que muerde la crisis inmobiliaria- con el objeto de garantizar una reducción significativa en la tasa de inflación.
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