La Comunicación A-4.372 que el Banco Central promulgó hace una semana es una nueva demostración de impericia o de petulancia de sus funcionarios, que pretenden cargar sobre las espaldas de los importadores las consecuencias de su propia torpeza. Comunicado
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Esta vez les toca a los importadores de bienes para uso final, que deberían renunciar al crédito de su proveedor en el exterior, comprando las divisas antes de despachar a plaza los bienes. Todavía nadie entendió su significado: