Milei no está acreditado en el Conicet, tampoco posee título de Doctor (PhD) ni es investigador científico. Es licenciado en Economía y, realizó varios cursos de posgrado (Fuente: Consejo.org.ar). Posgrado, como dice el termino, se utiliza en forma amplia para referir cursos o estudios después de una licenciatura, es algo general, sobre un tema específico. Aunque probablemente tenga un alto IQ y, leyó por su cuenta a Menger y Hayek, se nota que no ha tenido tiempo de examinar la extensa ordenación de textos de Raúl Prebisch, Aldo Ferrer, Mario Rapoport, Eduardo Basualdo, Marcelo Diamand, Bernardo Kliksberg, Roberto Frenkel, Alfredo Pucciarelli, etcétera. Para reemplazar esas carencias consulta a los Benegas Lynch, que le cuentan el resumen Lerú, del único lado de su biblioteca.
Milei y Benegas Lynch: "Liberalismo mortadela"
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Milei le cantará a Fátima Flórez en un evento organizado por Roberto Piazza
Javier Milei.
Para empezar, la maravillosa Argentina que le refirieron, se mantenía gracias a una organización socio-económica en la cual la propiedad de la tierra estaba en manos de un poderoso núcleo de ganaderos y el resto humano. Era algo así como cuando dicen: “Es Messi y 10 más”.
El ídolo de Milei dijo que la versión la obtuvo de su padre. Suponemos que a su vez el mencionado, la adquirió del abuelo del joven y, este de su bisabuelo y así sucesivamente. El joven graduado en su propia universidad, pertenece a una familia consonante a la Revolución Libertadora y el Proceso de Reorganización Nacional, paradójicamente son primos hermanos del “Che”, Ernesto Guevara Lynch. Hecha la introducción…
Le contamos lA PARTE que se perdió MILEI:
Los capitales que llegaban a la Argentina soñada, por la familia de marras, arrimaban el hombro para articular un negocio lucrativo y poco trabajoso, el complejo agroexportador. Un negocio de dueños holgazanes, con ganancias garantizadas por un Estado prebendario que les otorgaba prerrogativas y favores caprichosamente. Benegas Lynch (Jr.) dijo que el liberalismo no es una ideología… ¿…? y que hay muchas clases de liberalismo, con lo cual coincidimos, podríamos denominar al que encarna su visión: “Liberalismo mortadela”.
EL CONGRESO Y LOS CATOLICOS ENOJADOS. LOS PERONISTAS RIEN
(*Durante una entrevista el precandidato Jr., de La Libertad Atrasa, calificó al Congreso como “un aguantadero de delincuentes que tienen fueros”, dijo: “Me cuesta digerir que seas peronista, o no sos bueno o no sos inteligente” y, en otro medio: “El Papa Francisco, apóstol de la miseria”). Peor fue el esotérico practicante espiritista Javier Milei: “El Papa es el representante del Maligno en la tierra”.
En aquel pais de Benegas Lynch, un pequeño grupo de argentinos del perfil “Isidoro Cañones”, iba de vacaciones a Europa, deslumbraba con sus riquezas y construía grandes mansiones, en sus estancias, particularmente, de Buenos Aires. Casi todos los apellidos insignes de esas familias hace mucho tiempo que son más pobres que Macri, Roca y Bulgheroni, apellidos de inmigrantes italianos. Saque conclusiones de lo bueno que eran para los negocios los empresarios ilustres de los años 1880.
No era una época soñada como dicen, como lo señala el informe que en 1904 escribió el catalán Bialet-Massé sobre las condiciones de vida de las clases trabajadoras en el interior del país, a pedido del ministro Joaquín V. González: una parte importante de la población vivía en campos o ciudades, en los umbrales de la pobreza. No había clase media, no estudiaban los que no tenían dinero y la mayoría de los que tenían dinero tampoco.
En los años 1880, la Argentina administraba extraordinarios recursos naturales, pero tenía que aportar financiamiento del exterior y mano de obra (casi no había argentinos), para instalar el sistema de transportes ferroviario, y los servicios básicos portuarios.
Todo esto se hacía agrupando el poder en Buenos Aires, lo cual manifiesta de suyo la larga historia de preponderancia de Buenos Aires sobre el resto del país que terminaría con la frutilla del postre, la Capital de la Republica en 1880, luego de lo sanguinolento de las guerras civiles.
El piloto se sustentaba en un esquema donde la mucha tierra estaba concentrada en pocas manos, las campañas al desierto y la “venta en forma benéfica” de esas tierras alquiladas. Este proceso culminaría con la eliminación de la presencia indígena, poniendo a disposición de un grupete de rancheros, millones de hectáreas explotables.
Las inversiones extranjeras ayudaron a montar el aparato agroexportador, sin control y, en la mayor parte de los casos, garantizados en su rendimiento por el Estado o con fines especulativos, algo que se refrendaría a lo largo de la historia. Argentina era exportador de productos agrícolas e importador de todo lo demás, no fabricada casi nada. El marco mundial ayudaba, en 1880 se daba la “división internacional del trabajo” liderada por el usurpador de Malvinas, que en esa época estaba en el cenit de su gloria, y el comienzo de su decadencia. En 1873 se producía la Gran Depresión, que duro hasta 1896 y afectando seriamente al bandolero de Malvinas.
La Argentina brincaba a un rol protagónico en ese contexto, porque el Reino Unido estaba perdiendo mercados por la competencia de Alemania y EE.UU., que protegían sus industrias y expandían su comercio. Esa merma del significativo mercado estadounidense, iba a ser suplida por otras colonias. El Reino Unido viraba hacia Australia, Nueva Zelanda, Canadá, pero también apuntaba para Argentina y Uruguay. Todos contribuyeron a proporcionarle alimentos y materias primas para mantener a su población.
Juan Bautista Alberdi dijo que la Constitución Argentina, “más que la libertad política” había tendido a procurar “la libertad económica”. Por cierto, la expansion económica fue tan notable que aseguró la dependencia comercial y de los mercados financieros. Cuando éstos se detenían (Sudden stop, Guillermo Calvo), como en 1885, 1890-1913 ó, los mercados se contraían enérgicamente como en 1930, las crisis detonaban. - ¿Le suena? - ¿Entiende porque el modelo es extremadamente vulnerable? -
Hacia 1880 se conformaba la unidad nacional bajo la dirección de gobiernos en la que el poder total estaba en manos de pocas personas, de la misma clase social, que guardaban formas constitucionales, pero excluían a los opositores del potencial ejercicio del poder y elegían herederos.
La política exterior del orden conservador (que no era, ni es liberal) 1880-1916, proporcionaba garantías a los inversores extranjeros prebendarios, les aseguraba la financiación externa del Estado y ampliaba los mercados europeos, para la producción agroexportadora. Aunque aplicaban una política pseudo liberal, no estaba abierta para todo el mundo. El grupúsculo profundizaba sus relaciones con Inglaterra, discriminando y manteniendo alejado de EE.UU., (recuerde) Perón aún no había nacido cuando se nos enemistaba con los EE.UU.
El “consenso conservador” se manifestó a través de diversas corrientes ideológicas. La predominante, “comercialista” liberal, y la de la “real politik” del nacionalismo, impulsaban la carrera armamentística frente a los vecinos. En política exterior manifestaban alineamientos los distintos sectores de las elites, con intereses de origen británico o de otros países europeos. Nunca con EE.UU.
Bartolomé Mitre, político, militar, periodista e historiador, oficiaba de representante de las minorías mencionadas. Mitre había sido presidente (1862-1868) y su política combinó una economía librecambista y represión. La más cruenta de la historia de la Argentina, para sostener la economía. Se suponen 5.000 muertos, en un país que apenas llegaba a 1.500.000 habitantes. La historia oficial lo ignora supinamente, dado que su principal redactor fue, precisamente Bartolomé Mitre. Semejantes antecedentes hicieron imposible su reaparición como candidato, pero Mitre siguió en las sombras como operador político influyente, y su aporte a aquella minoría rica, bastante ignara, pasó a ser fundamentalmente ideológico.
En 1870 Mitre fundó el diario La Nación (actualmente de Macri, según Esmeralda Mitre) bajo el lema: “La Nación Será tribuna de Doctrina”, sincerando su intento de apuntalamiento político desde las editoriales. Arturo Jauretche ironizaría: “Cuando tengo una duda, me acuesto pensando en eso; si cuando me levanto persiste mi duda, leo La Nación y hago exactamente lo contrario”.
Ahora luce claramente la manipuladora letanía hipnótica, que el ingreso per cápita era muy alto en la Argentina a finales del siglo XIX y principios del XX. La razón es que solo había 1.500.000 habitantes. Cualquier PBI en el numerador, con denominador 1.500.000 da un per cápita altísimo. Ni hablar de cómo estaba distribuido, sería un chiste de humor negro. Volver al pais que añora cierta gentuza, daría u$s 266.000 per cápita, casi 4 veces el PBI per cápita de EE.UU. Eso sí, en esa ecuación nos sobrarían 45.5 millones de habitantes.
Director de Fundación Esperanza. https://fundacionesperanza.com.ar/ Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros
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