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6 de marzo 2007 - 00:00

¿Qué oculta el mayor gasto de China en armas?

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Tony Blair
China aumenta 18% su gasto en defensa en 2007, buscando consolidarse como potencia estratégica regional, como paso previo para serlo a nivel mundial. Este país tiene el segundo presupuesto militar del mundo, con 7% del gasto total, cifra que es aproximadamente nueve veces menos que la de los EE.UU., aunque los efectivos chinos son tres veces más.

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China presiona a Europa por lograr que la UE levante el embargo a la venta de armas, que ha sido impuesto por Washington y apoyado por Japón. Francia encabeza los países europeos que quieren levantarlo, el Reino Unido se niega y Alemania está más cerca de la posición británica que de la francesa, aunque con diferencias. El gobierno chino argumenta que tiene uno de los gastos en defensa más bajos del mundo en términos per cápita, pero ello es discutible al tratarse del país que tiene cerca de 22% de la población mundial.

Japón tiene 4% del gasto en defensa del mundo, similar a los de Francia o el Reino Unido y lo está aumentando. Para China el problema es que el gasto en defensa combinado de Japón, Corea del Sur y Taiwán -los tres países son aliados de EE.UU. en términos militares- es igual que el suyo, y esto es otro argumento esgrimido por este país para seguir aumentándolo. La reciente creación del Ministerio de Defensa japonés es una señal de que este país está dispuesto a asumir un rol más protagónico en este campo.

  • Aliados

  • Si bien el monto absoluto del gasto en defensa de Corea del Norte es bajo, es el país del mundo que destina mayor porcentaje de su PBI (25%) a este rubro. China ha sido un aliado histórico del régimen norcoreano y juega un rol diplomático importante en el conflicto generado por su desarrollo nuclear. Por esta razón, Pekín integra el «sexteto» -junto con EE.UU., Japón, Corea del Sur, Rusia, la ONU- que negocia con Corea del Norte. Hasta el momento, el gobierno chino ha mantenido una posición relativamente ambivalente, evitando las sanciones propuestas por Washington, pero sin respaldar al dictador norcoreano.

    Ante el desequilibrio militar chino frente a EE.UU., la iniciativa de Bush de enviar 22.000 hombres más a Irak muestra las limitaciones que tiene el poder militar de la primera potencia del mundo al comenzar el siglo XXI. Este país es la cuarta parte del PBI mundial y cuenta con algo menos de 5% de la población del mundo. Pero tiene un gasto en defensa de 450.000 millones de dólares, cifra que representa aproximadamente 45% del gasto militar total. Actualmente hay 140.000 hombres de las fuerzas armadas de EE.UU. estacionados en Irak. (La cifra de contratistas que están en funciones combatientes es de varias decenas de miles de hombres y deberían sumarse.) Desde el inicio de la ocupación en 2003 han muerto 3.005 (80% en combates y casi la mitad de ellos por estallidos de bombas artesanales), pero hay 22.714 heridos, con lo cual las bajas totales son casi 26.000 sobre una fuerza desplegada de la cual sólo 50.000 hombres cumplen funciones de combate -entre quienes se producen la mayoría de las bajas- los que se renuevan anualmente, pero ya muchos están cumpliendo el segundo turno o se aprestan a cumplir el tercero. Como a esta situación se suma la guerra de Afganistán, donde EE.UU. tiene emplazados a casi 20.000 hombres y un despliegue en el mundo (Corea del Sur, Japón, Filipinas, Alemania, etcétera) que no puede ser reducido. Sin restablecer el servicio militar obligatorio, que es políticamente inviable, las fuerzas armadas de EE.UU. no pueden seguir sosteniendo este esfuerzo. Este cuadro permite a China, que es la primera potencia militar de Asia, conocer las limitaciones del poder militar norteamericano. Es que las garantías de seguridad dadas por Washington -que posee el mayor arsenal nuclear del mundo y tiene desplegado este tipo de armas en la región- a Tokio, Taipei y Seúl siguen siendo la primera hipótesis de conflicto para China, que está modernizando su ejército, pero que tiene un marcado rezago en materia naval.

    Rusia por su parte está incrementando el gasto en defensa y es el tercero por su monto, después de EE.UU. y China, con 6% del gasto militar total. Pero el gasto ruso es aproximadamente siete veces menor que el de EE.UU. China ha mejorado sustancialmente su relación militar con Rusia, país que le suministra determinadas tecnologías que ni EE.UU. ni Europa le proveen.

    El problema central de las fuerzas armadas chinas es su obsolescencia para la guerra moderna, y para resolverlo requiere de la tecnología occidental, ya que la rusa no es suficiente. Como ejemplo, baste mencionar que Tony Blair antes de dejar el poder en Gran Bretaña en mayo, dejará resuelta la modernización de la flota de submarinos británicos armados con proyectiles nucleares, un proyecto cuyo costo total supera los 50.000 millones de dólares, más que el gasto militar anual de China. Es en este tipo de sistemas de armas donde el atraso chino requiere de la tecnología occidental, que no le es proporcionada por el embargo.

    Medio Oriente y el norte de Africa muestran un alto gasto en defensa como porcentaje del PBI, pero un monto menor que el de los países desarrollados.

    China, en esta región se mueve con prudencia, adopta un perfil bajo frente al conflicto de Irán, sin acompañar ni enfrentar a EE.UU. y ante los conflictos de Irak y Afganistán se muestra relativamente crítico de Washington, pero sin confrontar y acompañando en varias oportunidades las posiciones de Rusia tendiente a poner un límite a EE.UU.

  • Diferencias

    América latina es la región del mundo que gasta menos en defensa en relación con su PBI -algo que puede cambiar si Chávez continúa precipitando el inicio de una carrera armamentista en la región- y en cambio el Africa Subsahariana gasta más en relación con su economía. En esta parte del mundo, China adopta una diplomacia muy activa en Africa y un perfil bajo en América latina. En nuestra región opta por tener buenas relaciones bilaterales con los países más importantes, donde se abastece de materias primas, pero por ahora sin disputar a EE.UU. la hegemonía. En conclusión: China aumenta su gasto militar queriendo convertirse en potencia estratégica, pero su gasto es ocho veces menor que el de EE.UU. y similar al combinado de Japón, Taiwán y Corea del Sur, que además de tener bases en ellos, les ha dado la seguridad estratégica para que no les sea necesario tener armas nucleares propias.
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