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20 de junio 2006 - 00:00

Tasa de corto plazo en EEUU llegaría a 5,5% anual en agosto

(El mercado ya descuenta un aumento de la tasa de corto plazo en Estados Unidos de un cuarto de punto (0,25%) pero hay una alta probabilidad de que en agosto llegue a 5,5% anual. Así piensa el experto en mercados internacionales personificado como el financista de la película «Wall Street», Gordon Gekko.)

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PERIODISTA: Las aguas se calmaron. Pese a todo. Un mal número de inflación no fue obstáculo para detener un conato de recuperación. Y las palabras de Bernanke le dieron más vuelo a las cotizaciones. ¿Cómo se entiende?

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Gordon Gekko: No busque una explicación para cada hecho; dése por satisfecho si capta la historia de fondo.

P.: ¿Cuál es el argumento central?

G.G.: La Fed ha decidido sofocar las presiones de precios por su cuenta sin esperar que la desaceleración de la economía -que viene en camino- se encargue de la tarea. Habrá sopesado los riesgos y prefirió cortar por lo sano.

P.: Esto implica tasas de interés más elevadas...

G.G.: Los mercados ya se han convencido de que tendremos un retoque de un cuarto de punto a fin de mes. Y, a la par, asignan 70% de probabilidades a que las tasas cortas lleguen a 5,5% el 8 de agosto. La idea es que la Fed promoverá tasas reales más altas.

P.: De ahí el impacto sobre los mercados de activos financieros.

G.G.: Seguro. Pero no se deje engañar por la volatilidad de corto plazo. Mi impresión es que la súbita mudanza en la estrategia de la Fed es menos dañina que lo que dan a entender estos recientessacudones.

P.:
¿Cuán grave es el problema de la inflación?

G.G.: Hasta 2003 teníamos la amenaza de la deflación, ¿lo recuerda? Lo que no tuvimos fue deflación, más allá de que bajaran -y mucho- los precios de las computadoras. Ahora, las presiones cambiaron de signo pero, en la medida que la política monetaria responda, difícilmente habrá un problema concreto de inflación que pueda sostenerse. No tengo dudas de que los precios del crudo han trepado y mucho, pero, en esencia, asistimos a un cambio pronunciado de precios relativos.

P.: Sin embargo, parece detectarse una aceleración en la suba de los precios minoristas en los EE.UU.

G.G.: Es verdad. La inflación minorista apuró sus pasos. Deje a un lado el petróleo y los alimentos, y la medición pasa de un avance de 2,2% en todo 2005 a crecer 3,8% anualizado en los últimos tres meses.

P.: No es poca cosa.

G.G.: No. Esto habrá decidido a la Fed a revisar su postura.

P.: ¿Tiene sentido dejar a un lado la energía cuando es lo que más sube?

G.G.: No lo dude. El índicede precios que excluye energía y alimentos es un mejor predictor de la inflación (incluidos energía y alimentos). La razón es obvia: tiene igual valor promedio que el índice general pero mucha menor variabilidad.

P.: ¿Cree que las mediciones de inflación se doblegarán rápido?

G.G.: Existe la posibilidad de que este salto de la inflación sólo esté reflejando una mala desestacionalización de los datos. No lo descarte pero no se puede afirmar que así sea. El otro atajo sería que se produzca una caída vertical en el precio de la energía. Ya lo hemos hablado: si el crudo hubiera ajustado en la misma proporción que lo hicieron los metales -aproximadamente 20% en este último mes- entonces cabría descontar una moderación rápida de las presiones.

P.: Difícil que acontezca...

G.G.: Entonces no espere que ocurra una reversión muy veloz; así como también el aumento procedió con parsimonia.

P.: Lo que haría factible un cruce de caminos entre una inflación que persevera y una economía que se debilita a prisa.

G.G.: Correcto. Basta leer las declaraciones de una multitud de funcionarios de la Fed que apuntaban a los riesgos de exagerar con las subas de tasas de interés. Hay algunas expresiones que no tienen dos meses de antigüedad.

P.: ¿Cómo se explica?

G.G.: Usted tuvo que optar por lo que consideró el mal menor. Siga las palabras de William Poole, cuya postura ha terminado adoptando la Fed. La semana pasada dijo que las presiones inflacionarias pueden ser aun mayores que lo que revelan los datos. Y su idea es muy simple: subir las tasas todo lo que sea necesario para desterrar el rebrote de los precios y luego -cuando no queden rastros- bajarlas, como se hizo siempre...

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