Ni vísperas, ni avispa, ni preinfarto: apenas una inocente insolación, resultado de un partido de golf que se prolongó algo más de lo Latinoameri aconsejable. Pero ese color de camarón en el rostro de Carlos Menem, acompañado por una leve taquicardia, movilizó ayer a toda la prensa chilena. Los periodistas se apiñaron ante la elegante clínica Las Condes, donde ingresó por la tarde Menem acompañado por Cecilia Bolocco, y los rumores, algunos de ellos hasta propalados por las radios, fueron creciendo a un ritmo de realismo mágico.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Alguien creyó ver una ambulancia de alta complejidad con unidad de reanimación, otro aludió a que el ex presidente padecía mal de Parkinson, algún otro habló de una severa dolencia cardíaca. Lo cierto fue que el matrimonio Menem, tras la consulta al especialista Héctor Ducci, abandonó rápidamente la clínica y saludó a los alarmistas. «Me han dicho que tengo Parkinson, cáncer y ahora preinfarto. Ustedes me ven. Estoy bien, optimista y más sano que nunca» dijo un sonriente Menem al despedirse y regresar junto a Cecilia a su domicilio. Ni siquiera llegó a escuchar otra de las hipótesis trasandinas: que podría estar acompañando el embarazo de su esposa con náuseas psicológicas. Informate más
Dejá tu comentario