15 de noviembre 2005 - 00:00

Asumió Telerman, pero Ibarra no renuncia y usará despacho

Aníbal Ibarra anunció que no renunciará a su cargo y que el dictamen de laSala Acusadora de la Legislatura obedeció a una maniobra política. Detrás,Jorge Telerman.
Aníbal Ibarra anunció que no renunciará a su cargo y que el dictamen de la Sala Acusadora de la Legislatura obedeció a una maniobra política. Detrás, Jorge Telerman.
El Gobierno porteño, ahora conducido por el suplente Jorge Telerman, se propone apurar la definición de la Sala Juzgadora, la que conforman 15 diputados que deben resolver si Aníbal Ibarra es culpable o no de mal desempeño en sus funciones en torno al caso Cromañón. Ibarra no renunciará a su cargo y seguiría concurriendo a su despacho mientras dura el proceso de juicio político, pero no ejercerá el cargo. Eso es lo que se definió durante la tarde, en el Salón de Acuerdos del primer piso del palacio municipal, en una reunión de gabinete que comenzó a las 15 con la comunicación del jefe de Gobierno porteño a sus ministros y al propio Telerman. Algunos secretarios -todos fueron confirmados en sus cargos- temen que éste durante su estada -sin plazo cierto- profundice las buenas relaciones que tiene con un sector del gobierno nacional, que no tiene terminal precisamente en el despacho de Alberto Fernández, si no en el entorno de lo que llaman «la pingüinera», cuando se refieren a determinados funcionarios como Carlos Kunkel y Carlos Zannini.

«Bueno, el voto del Chango Farías Gómez está, vota a favor del juicio», les sentenció Ibarra a sus ministros. Fue casi una formalidad la comunicación, porque todos los presentes conocían el dato desde la media mañana. Una tertulia trasnochada, que se extendió hasta las tres de la madrugada de ayer en la casa de Ibarra, en el barrio porteño de Agronomía, no logró encontrar una salida a lo que comenzó a rodar por la noche del domingo, pero aceitó las relaciones con el kirchnerismo ya que en esa velada se mantuvo el titular de la bancada Frente para la Victoria, Diego Kravetz. El joven abogado de empresas recuperadas, la persona de más confianza hoy en el bloque, ofició de intermediario en las negociaciones que intentaban revertir los votos. Del otro lado de la línea respondía la senadora Vilma Ibarra, quien a su vez mantenía conversaciones con A. Fernández, aunque Ibarra (Aníbal) también logró línea directa con el gobierno nacional varias veces durante la tarde de ayer.

Por la noche, una vez que se conoció la votación de la Legislatura, el jefe porteño, junto con su titular de gabinete, Raúl Fernández, el vicejefe Telerman y todos los ministros parados detrás de ellos, brindó una conferencia de prensa que resumía lo hablado en esa reunión de gabinete previa.

• Vitoreo

En el Salón Blanco, Ibarra recibió el griterío de su tropa que entonaba «Ibarra no se va» y aplausos. Ibarra continuó acusando a la Sala y a los legisladores de la oposición de llevar adelante un proceso viciado, «una parodia de juicio político», en el que consideró hubo «violencia y amenazas». Dijo que no renunciaría y que esperará el proceso institucional, mientras Telerman lo suple en el cargo. Desde la Legislatura, los diputados del Frente para la Victoria se concentraban en el despacho de Miguel Talento, con la idea de vitorear que «todos los votos fueron legítimos» y de ese modo despegar a Néstor Kirchner de cualquier maniobra que pudiera entenderse como la de Eduardo Borocotó, que saben, deja en falta a A. Fernández y a la senadora Ibarra, quien habría garantizado un puesto en Salud para el hijo del pediatra pasado al kirchnerismo.

A Ibarra lo acompañó el staff en pleno durantela jornada. En el Salón de Acuerdos estabantodos los secretarios, excepto el de Descentralización, el kirchnerista Héctor Capacciolli, quien se encontraba de viaje, lo mismo que Alberto Fernández, su jefe político, quien no regresó ayer a reunirse con los diputados, cancelación que despertó la primera sospecha sobre el desenlace final. Fue el jefe de Gabinete porteño, Raúl Fernández, quien planteó a los secretarios la necesidad de discutir «¿cómo sobrevivimos en esta transición?».

La voluntad fue entonces asumir las características del proceso, es decir la comisión juzgadora, pero exigir que se resuelva antes del 10 de diciembre. Ese calendario lo imponen para evitar que cuando ingresen los 30 nuevos legisladores se cambie la conformación de la Sala Juzgadora, donde no habría posibilidad de reunir, entre los 15 diputados que la conforman, los 10 votos para destituir definitivamente al jefe de Gobierno.

Eso mismo se discutió con los secretarios, con algunas interrupciones que revelaban las intrigas personales de cada uno. La secretaria de Educación, Roxana Perazza, esposa del legislador arista Fernando Melillo, quien votó a favor del juicio, se levantó para abrazar al jefe de Gobierno.

El secretario de Infraestructura,
Roberto Feletti, acomodaba sus lentes sin animarse a preguntar si seguirán las obras de subterráneos que lleva adelante, lo que esbozó con retórica: «Pensemos cómo va a ser posible gobernar en esta situación de baja legitimidad», propuso y despertó cuchicheos de descalificación hacia su persona. Telerman tranquilizó: «No vengo a suplantar al jefe de Gobierno, esto es una suplencia y será como cuando Aníbal se va de viaje y yo me quedo a cargo». No quiso explayarse más. Ibarra se mostró distendido y hasta se animó a la risa cuando llegó la hora de las chanzas sobre sus gustos folklóricos y la vida que realizará mientras está suspendido. En realidad, no tiene definido si se quedará en su casa o seguirá concurriendo a su despacho, que es lo que por ahora se perfila.

• Lo que sigue

Con la procuradora porteña, Alejandra Tadei, a su lado, Ibarra intentó ayer interpretar la Constitución de la Ciudad, que el mismo redactó siendo estatuyente.

Es que no está previsto un juicio político al que le llega en el medio el recambio de legisladores, como es el caso. Una interpretación de otros casos señalados por la Constitución propone que los diputados no abandonen sus bancas hasta tanto no se pronuncien.

Eso haría que 8 legisladores que conforman la Sala Juzgadora y no renuevan bancas extiendan su estada en el puesto.
Pero lo que anoche se debatía en la Legislatura porteña era cómo apurar los tiempos para evitar esa situación y llegar con el dictamen antes del 10 de diciembre. De esa postura inclusive eran algunos legisladores de la oposición, como Diego Santilli y Jorge Enríquez, pero no otros, como el arista Fernando Cantero.

• Reglamento

Lo primero que tiene que hacer la Sala es reunirse con su presidente, que es el titular del Tribunal Superior de Justicia, Julio Maier, y redactar el reglamento de funcionamiento.

El caso es el primero que se da desde que la Ciudad ha logrado cierta autonomía y tener autoridades electas. Si bien no es el primer juicio político que lleva adelante la Legislatura local, es el único a un jefe de Gobierno y en medio de un recambio de bancas.

Por eso habrá variadas interpretaciones para decidir el segundo capítulo de la continuidad de Ibarra en su cargo, cuando muchos creen que un alejamiento largo, de cuatro meses como es el plazo máximo para expedirse la Sala Juzgadora, no le augura un retorno
. Atraviesa esas especulaciones, además, la posibilidad de que el juez Julio Lucini, que lleva la causa Cromañón, lo cite a indagatoria y eventualmente lo procese.

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