Cuando el próximo miércoles asuman los nuevos gobernadores, quedará conformado definitivamente el mapa provincial con el que Néstor Kirchner se las verá cara a cara durante su gestión. La relación Nación-provincias será para el Presidente uno de los posibles puntos de fuga si se desata la batalla final con Eduardo Duhalde en el transcurso de sus largos 4 años de gobierno. Pero la delicadeza de las cuestiones económicas que se verá obligado a encarar el santacruceño con los mandatarios provinciales en 2004 (coparticipación, reparto de fondos, manejo de los números fiscales, deudas, etcétera) podría inclinar hacia uno u otro lado la balanza de los siempre volátiles apoyos políticos. Kirchner cuenta, a juzgar por los nombres de los flamantes gobernadores, con un importante y frondoso séquito de administradores cercanos: 12 de los 17 protagonistas de los actos de asunción de la semana próxima son del Partido Justicialista. Sin embargo, hay muchos caciques provinciales que están en la cuerda indecisa de la conveniencia coyuntural, y cualquier discusión fuerte en materia económica podría trocar en enemistad la hasta ahora provechosa paz táctica. En este grupo militan las provincias de La Pampa, Salta y La Rioja, con gobernadores electos de pedigrí menemista; San Luis, bajo el influjo de la figura de Adolfo Rodríguez Saá; las radicales Río Negro, Chaco y Mendoza; y la ya lanzada a la pelea con Nación provincia de Neuquén con Jorge Sobisch (MPN) a la cabeza. Sea como fuere, Kirchner comienza 2004 con un importante sustento basado en el triunfo del justicialismo en la gran mayoría de las provincias, algo que para nada se refleja en el caudal real de votos kirchneristas. De hecho, en las pasadas elecciones provinciales quedó demostrado que los tradicionales liderazgos se mantienen vigentes ya sea vía reelecciones o sucesiones del mismo partido político. De allí que en muchos casos la incógnita esté dada más en el recambio de poder dentro de los mismos partidos gobernantes que en una agrupación por otra. Los únicos cambios de banderas partidarias fueron en Tierra del Fuego, San Juan y Entre Ríos. En síntesis, Kirchner tendrá ante sí el siguiente tablero de provinciales oficialistas el próximo 10 de diciembre: entre las ultra, Jujuy, Misiones, Formosa y Santa Cruz; entre las muy afines, San Juan, Santiago del Estero, Chubut, Entre Ríos y Santa Fe; y entre las afines, Buenos Aires, Tucumán, Córdoba, Corrientes y Catamarca.
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