5 de noviembre 2003 - 00:00

Béliz, acusado por presionar a policías

El juez Julio Cruciani sorprendió ayer con una revelación que puede complicar aún más a Gustavo Béliz. El juez en lo penal económico denunció que «el ministro de Justicia me obstaculizó la investigación de una causa muy importante» por presunto contrabando.

Al brindar detalles, durante una entrevista de una emisora porteña, Cruciani agregó que «el ministro sin consulta alguna -por primera vez me pasa en la historia de juez- ordenó al entonces jefe de Policía Roberto Giacomino que se apartara de la colaboración del juzgado a dos oficiales de Policía que yo considero únicos e idóneos para este trabajo».

Como se ve, el comentario de Cruciani sirve para explicar por qué Giacomino confesó a la prensa, a horas de haber sido removido de la conducción de la Federal, que «no quise desobedecer una orden judicial» justificando así su desplazamiento. En ese momento, se entendió que se refería Giacomino a la represión en que derivó la ocupación de la textil Brukman. El mismo Cruciani abonó la nueva teoría. A continuación, los pasajes salientes del reportaje al magistrado que le realizó el programa «El tablero», que se emite por radio «América».

Periodista:
¿Qué pasó con el ministro de Justicia?

Julio Cruciani: Ah, tal vez por inexperiencia, impericia, etc., etc., parecía una intromisión, en fin, que nunca me había ocurrido. Me obstaculizó la investigación de una causa muy importante.


P.:
A ver, ¿por qué no me cuenta un poco más?

J.C.: No. Porque sería muy largo, muy complicado, como son cosas muy serias. No da el espacio de una radio ¿se da cuenta? Las cosas, como son serias, si se dicen, se dicen como deben de decir...


P.:
Bueno, por lo menos el nombre de la causa.

J.C.: Es una causa de contrabando donde intervengo yo en colaboración -mi juzgado- con la Comisión de Hacienda de Diputados. O sea que hay que reconocer, ha sido honorable esa comisión, diputados de todas...


P.:
... de todas las extracciones...

J.C.: ... peronista, radical, del Frepaso, todos; honorables todos, que hace tiempo que están luchando contra el contrabando, una causa muy importante.Y bueno, encontraron la colaboración absoluta del juzgado. Yo seleccioné -porque es difícil hoy en día como están las cosas- algunos aduaneros muy idóneos porque casualmente se está investigando a la propia Aduana. ¿Se da cuenta?


P.:
Sí, sí.

J.C.: O sea, en estos delitos de contrabando, en los grandes, están implicados todos o -mejor dicho- parte de todas las instituciones ¿no? O sea, agentes de Aduana, Gendarmería, Prefectura, un poquito de todo. Entonces es muy difícil encontrar los colaboradores porque o están metidos en la cosa o reciben presiones internas. ¿Se da cuenta?


• Selección

P.: Sí. Perfectamente.

J.C.: Bueno, por pedido de Diputados, logré seleccionar un grupo de aduaneros, muy pocos, pero que responden a la Justicia del juzgado, también de policías que, además, deben entender y deben ser bichos, deben ser hábiles.Y bueno, en un momento el ministro sin consulta alguna -ni a mí, ni a los Diputados, por primera vez me pasa en la historia de juez- ordenó al entonces jefe de Policía Giacomino que se apartara de la colaboración del juzgado de dos oficiales de Policía que yo considero únicos e idóneos para este trabajo.


P.:
¡Qué disparate!

J.C.: Bueno, entonces hubo todo un reclamo, y tal vez también ése es uno de los motivos de lo que dijo Giacomino, pienso, cuando dijo que uno de los motivos de la expulsión de él era que no quiso desobedecer una orden judicial...


P.:
Claro...

J.C.: Bueno, es toda una larga historia.Yo lo considero eso -quiero aclarar alguna cosa porque a mí me gusta hablar de lo malo y lo bueno-, no dudo de que el accionar del ministro haya sido con una intención de desfalco, de robo, de ese tipo de malicia, ¿no? De violación de honestidad, no. Pero sí le imputo una falta de tacto, de respeto a la división de poderes, falta de cancha.


P.:
... cuanto menos...

J.C.: ... y que además lo esté demostrando por otras actitudes, yo he dicho cosas mucho más fuertes que él, pero las sé decir.

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