Uruguay presentará hoy ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya su «Dúplica», con lo que contestará las acusaciones realizadas por la Argentina el 29 de enero, llamada «Réplica», por el conflicto por la instalación de la pastera finlandesa Botnia en la zona de Fray Bentos. Luego, el Tribunal tendrá unos cinco meses para estudiar la situación, para luego llamar a las partes para que comience la discusión final ante el CIJ donde se resolverá el problema, lo que ocurrirá entre febrero y marzo de 2009.
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Este nuevo capítulo por el conflicto Botnia, se da en circunstancias muy diferentes a las de enero de este año, cuando la Argentina hizo su último movimiento. En esos días, Cristina de Kirchner comenzaba su gestión, mantenía niveles altos de popularidad y sostenía los niveles de su marido Néstor Kirchner en la embestida contra Uruguay. Ahora, a siete u ocho meses de la decisión del Tribunal de La Haya, la situación es diferente, y la idea de la Argentina es reducir los niveles de conflictividad con Uruguay al mínimo y que sea la CIJ donde se resuelva definitivamente el problema con la mayor discreción posible.
A esto apunta, por ejemplo, el hecho de que continúe siendo la Cancillería argentina la que trate únicamente el conflicto ante La Haya, con el manejo exclusivo de la embajadora Susana Ruiz Cerruti, la delegada oficial para definir la estrategia ante el Tribunal.
Lejos están los días en que la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, compartía cartel con los enviados del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Informes
El escrito que hoy entregará Uruguay incluirá informes medioambientales realizados por la consultora canadiense Ecometrix, que asegurarían que la pastera no modificó en los primeros meses de funcionamiento la calidad del aire ni del agua del curso fluvial sobre el que se asienta. Además, se sumarían mediciones de la Dirección Nacional de Medio Ambiente y análisis de algunos profesionales argentinos.
La Argentina y Uruguay mantienen el conflicto por Botnia ante la instalación de esa pastera de la empresa finlandesa en Fray Bentos, que el gobierno de Cristina Kirchner rechaza por considerarla un foco de contaminación.
La Argentina presentó en mayo de 2006 cinco acusaciones ante la CIJ por la posible violación del Tratado del río Uruguay, incluyendo la protesta por haber otorgado el permiso para la radicación de Botnia y la española ENCE (que luego se relocalizó cerca de Colonia), la autorización para construir el puerto de Botnia, el permiso para incrementar un mayor retiro de aguas en la obra de Botnia y la autorización para que la pastera finlandesa comience a operar.
Todavía pobladores de Gualeguaychú mantienen bloqueado desde noviembre de 2006, el puente que une a esa ciudad argentina con Fray Bentos, en tanto realizan cortes intermitentes en otros dos pasos fronterizos. Uno de los principales manifestantes que dirigían el corte del puente internacionalera Alfredo de Angeli, quien luego se hiciera famoso por liderar la protesta agraria contra el gobierno por las retenciones móviles.
En la última etapa de exposiciones escritas del contencioso, Uruguay defenderá que «no se violó el Estatuto» del río de soberanía compartida y que «la planta no contamina de ninguna forma», según dijo ayer Héctor Gros Espiell, quien encabeza el equipo de juristas de su país en La Haya.
Audiencias
De esta forma, Uruguay responderá a los alegatos presentados por la Argentina el 29 de enero y quedará a la espera de las audiencias orales, que podrían fijarse para febrero o marzo de 2009, al tiempo que se estima que el fallo final de la CIJ pueda conocerse antes de que termine el primer semestre de 2009. La etapa de los debates públicos comenzaría entre febrero y marzo del próximo año.
El sábado había hablado sobre el conflicto el senador oficialista uruguayo, José Mujica, que se mostró optimista de alcanzar una salida al desacuerdo con la Argentina. Según el ex tupamaro y precandidato a presidente uruguayo, que se encontró con Néstor Kirchner el jueves pasado en Buenos Aires, hay una « puerta abierta» entre los dos países para superar el conflicto. Mujica diferenció las instancias judiciales del conflicto por la instalación de Botnia en Fray Bentos, que se realiza ante la CIJ y de las que se viven en la frontera entre los dos países. Según Mujica, la solución debe pasar por los gobiernos aceptando la resolución de La Haya, y con esta decisión sobre la mesa trabajar en la frontera.
En el medio del conflicto quedó la fallida intervención del rey Juan Carlos de Borbón, quien intentó sin éxito en algún momento convertirse en interlocutor entre los dos estados para encontrar una solución al problema Botnia. Durante la mediación se llegó incluso a organizar unas seis reuniones bilaterales en Madrid, Nueva York, Buenos Aires y Montevideo sin mayores avances, y con una gestión algo gris del embajador español ante las Naciones Unidas José Antonio Yáñez Barnuevo, que hizo la tarea por pedido del monarca.
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