1 de julio 2003 - 00:00

Consuelo

El ministro de Defensa, José Pampuro, al menos ha tratado de cumplir con sus promesas. Claro, en forma devaluada, pero cumplidor al fin. Como se sabe, cuando se afirmó su ascenso a ministro del área, lo primero que realizó fue llamar a un general y a un almirante y prometerles a uno la jefatura del Ejército y al otro la jefatura del Estado Mayor.

Los elegidos, entonces, eran el general Hang y el almirante Carbone. Pero a lo que aspiraba Pampuro no era, precisamente, lo que pensaba Néstor Kirchner y, sin preguntarle siquiera a su funcionario, pasó a retiro a los dos militares. Casi un abortivo para dos nonatos. Pero Pampuro se recuperó y, desde Defensa, consiguió un premio consuelo para sus dos privilegiados: uno ya es su asesor (Hang) y el otro, Carbone, ha sido designado en Edcadassa para ocupar la silla que le corresponde a la cartera. El poder sirve.

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