30 de octubre 2003 - 00:00

"Dejé pendiente traslado de la Capital a Viedma"

Hace 20 años, el 30 de octubre de 1983, la fórmula de la UCR Raúl Alfonsín-Víctor Martínez se impuso en las primeras elecciones presidenciales desde 1973. Fue también la primera vez en que el peronismo, en toda su historia, fue derrotado en comicios libres y sin proscripciones. De allí el interés de los medios por obtener algunas declaraciones del ex presidente radical a radio «Mitre» y a «Canal 7».

Periodista:
¿Qué siente cuando escucha discursos del '83?

Raúl Alfonsín: Que no traicioné ninguno de los objetivos que me había propuesto, aunque está muy claro que no logré todos los que me había propuesto.


P.:
¿Cuál es su primera reflexión cuando decimos la democracia cumple 20 años?

R.A.: Libertad. Seguimos en libertad. Yo sé que lo he criticado tremendamente, y lo sigo criticando, al doctor Menem como presidente. Para mí, sobre todo a través de la gestión del ministro de Economía, produjo un desastre en el país, pero nadie puede decir que no hubo libertad. O, por lo menos, que yo sepa. Libertad de prensa, libertad política absoluta, y seguimos manteniendo esa libertad. Desde luego que nos falta el otro componente de la democracia que es la igualdad, y desde luego que nos falta recuperar la capacidad de decisión nacional, que la hemos perdido en buena medida porque no supimos administrar como corresponde una globalización insolidaria, porque caímos víctima del neoliberalismo...


P.:
Doctor, ¿en qué cosas le gustaría tener una nueva oportunidad para cambiar decisiones?

R.A.:Yo creo que hay una cosa que siempre la tengo muy presente, que no le va a gustar a nadie porque nadie estaba muy de acuerdo, pero es el traslado de la Capital. Para mí, cambiaba el país, íbamos a la Patagonia, nos ubicábamos en el centro del país, y me tendría que haber ido en carpa. Me dediqué a planificar todo. Fíjese que con lo que obteníamos de la venta de la Embajada en Tokio nosotros podíamos hacer todos los edificios públicos, todos.


P.:
Doctor, ¿no se le fue un poco la mano en la cantidad de frentes que abrió? Es decir, con la Iglesia, con todo el poder que tiene, el divorcio; a los militares presos, los dirigentes sindicales. ¿No había una gran hambruna de soluciones cuando usted entra en el gobierno y se abalanza sobre aquellas cosas que quería cambiar?

R.A.: Mire, usted está repitiendo prácticamente las mismas palabras que dice un gran filósofo político que enseña en Yale que es don Juan Linz, que es español, que dice y sostiene con mucha argumentación que el ciudadano encargado de una transición democrática solamente tiene que dedicarse a eso y olvidarse de todo lo demás. Pero yo no podía, porque era necesaria tanta mejora en la sociedad. Fíjese que el problema del divorcio incluso yo lo tuve con Ogñenovich, que después quiso hacer una reunión para ver cómo me asesinaban. Que uno de los que estaban presentes se lo fue a narrar al diputado Pugliese. Lamentablemente, falleció y no me dijo el nombre de quién había ido. Pero había gente como él que estaba en un fundamentalismo total. Yo no creo en los que hablan de fundamentalismo islámico solamente.

Dejá tu comentario

Te puede interesar