5 de noviembre 2003 - 00:00

Demora Duhalde en elegir la cúpula del PJ Bs. As.

Eduardo Duhalde ordenó anoche demorar la realización de internas para elegir autoridades partidarias en el peronismo de Buenos Aires. Quiere calma. Esos comicios habían sido convocados para el 15 de diciembre próximo, pero ahora se trasladan para el primer semestre de 2004, quizás en marzo.

Anoche, antes de repetir el rap de críticas contra Gustavo Béliz, el obediente consejo del PJ bonaerense pateó las primarias previstas para designar al sucesor de Manuel Quindimil con el argumento de que en muchos distritos no estaban en condiciones los padrones partidarios. Como si alguna vez lo hubieran estado.

•Nuevo aval

En rigor, esta demora significa un nuevo aval al veterano intendente de Lanús, que fue la voz cantante, las últimas 48 horas, para enfrentar a Béliz en la superficie y al propio gobierno Kirchner en la profundidad.

Aparte, todos sabían que la convocatoria anunciada para el 15/12 era puro simulacro: en todo momento, los duhaldistas sabían que esa fecha era ficticia y que la interna se realizaría recién el próximo año, posiblemente en coincidencia con la interna que debe reinstalar una jefatura en el PJ nacional, ya que para entonces se habrá realizado un congreso partidario y habrá cambio de autoridades (léase desplazamiento de Carlos Menem, entronización de los gobernadores como máximos jerarcas).

•Razón

Por encima de la excusa sobre los padrones, otra razón pesa para aplicar la demora: Duhalde considera que no es momento de levantar el polvo de las internas, hablar de elecciones otra vez, como si el justicialismo cupular tuviera el mismo desprecio que el resto de la población por este hábito de consagrar a las autoridades que se decidieron en una habitación de cuatro por cuatro. «A nadie le importan las internas», afirmaban anoche los duhaldistas, sabiendo quizá que ese desinterés proviene de que el producto final se cocina antes en la casa de Duhalde.

No es, claro, lo que dice la letra de la ley, que establece el vencimiento del mandato de Quindimil (herencia del propio Duhalde cuando éste se mudó a Olivos en 2002) en diciembre. La mayor tranquilidad es prorrogarle el mandato a Quindimil y no agitar el hormiguero bonaerense, más cuando se han complicado las relaciones con la Casa Rosada. Supone Duhalde que en marzo próximo -fecha eventual de la elección postergada-habrá más claridad en el escenario político y, además, quizá para entonces su ya diputada esposa, Hilda (Chiche), se considere en condiciones de aceptar la sucesión.

Para que todo quede en familia y para que ella se perfile nítidamente para candidatearse, luego, como la reemplazante de
Felipe Solá. Es que el duhaldismo ha empezado a advertir que ciertas concesiones y obsequios políticos (regalar candidaturas y cargos) a quienes no son de la casa le produce demasiados inconvenientes. De ahí la furibunda crítica que ensayaron anoche, sin piedad, sobre uno de esos beneficiarios del poder de Buenos Aires: Gustavo Béliz.

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