Tanto desconcierto se advierte en el gobierno frente al avance piquetero, que hasta dos exitosos socios políticos como Aníbal Ibarra y Néstor Kirchner han terminado confrontando. El jefe porteño se opone a la última entrega de tierras prometida por la ministra Alicia Kirchner (a quienes ocuparon los terrenos linderos al ferrocarril en Palermo), mientras desde la Casa Rosada se reclama la mayor de las cautelas -lo que supone permisividad ante los reclamos- para no irritar a los piqueteros antes del 20 de diciembre, jornada clave para este movimiento, que ya anunció una manifestación en Plaza de Mayo para ese día. A la prudencia oficial se añade, como contrapartida, la presión de estos grupos para obtener todo lo posible antes de esa fecha. En el medio está la discusión de un indulto o amnistía a piqueteros procesados que el gobierno quiere usar también como prenda de negociación para evitar incidentes ese día. Son tan pocas las alternativas imaginadas para frenar a los piqueteros -¿acaso se resuelve con 100 o 200 mil planes Trabajar más?- que en el gobierno hay quienes han pensado en la convocatoria a un plebiscito para dirimir, en las urnas, la forma de solucionar este conflicto. Por supuesto, nadie sabe cuál es la pregunta a formular, sólo está clara -en quienes impulsan esta medida- la voluntad de no imponer desde el Estado la responsabilidad que le corresponde al Estado. Sin que sea grave el distanciamiento Kirchner-Ibarra y, mucho menos, que ambos se desdigan de sus inclinaciones sociales, lo cierto es que el porteño se inquieta por los desbordes sucedidos, las tensiones que en el mismo orden se advierten en otros barrios (Lugano, por ejemplo) y, también, porque entiende que no corresponde ceder tierras a quienes intempestivamente las ocupan. El Presidente, a su vez, quizá piensa igual, pero su prioridad pasa por la fecha del 20, sin saberse aún la importancia de que ese día se junte más o menos gente vinculada a los piqueteros. Anoche las diferencias entre ellos se expresaban en que, si bien el gobierno nacional puede entregar tierras de su pertenencia en Capital, le corresponderá al Gobierno de la Ciudad conceder las autorizaciones para la construcción. O impedir el establecimiento de villas.
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