1 de septiembre 2003 - 00:00

Duhalde expone su tropa como aval del gobierno

Rodeado de sus fieles, Eduardo Duhalde montará hoy un show con un destinatario exclusivo: Néstor Kirchner y su aventura de construir, por afuera del peronismo -pero esencialmente al margen del duhaldismo- un eje de poder propio en el Congreso, su ansiado «bloque K».

Tras su paseo por Chaco, adonde viajó a apuntalar a Jorge Capitanich -uno de los candidatos PJ que no despiertan simpatía en Olivos-, Duhalde reaparecerá hoy para contar en público cuántos diputados propios aportará a la centena que permite a Kirchner obtener leyes.

La excusa oficial es pedirles a los candidatos -donde conviven Carlos Ruckauf, José María Díaz Bancalari y hasta el yerno de los Duhalde, Gustavo Ferri- que salgan a hacer campaña para fortalecer las chances del peronismo en Buenos Aires.

Pero la elección tiene, por ahora, resultado cantado: todo indica que Solá será reelecto y que el PJ infiltrará en la Cámara baja como mínimo 20 nuevos diputados que ampliarán el bloque del duhaldismo puro a 40 leales. Es decir: un tercio de los 120 legisladores que Kirchner necesita para gobernar.

Por eso, la cumbre esconde un mensaje de Duhalde que, según sus íntimos, está «en el mejor momento de su carrera política», porque desde las sombras y por teléfono maneja una red de legisladores y funcionarios, dato con pocos antecedentes en la historia reciente.

Es una sutileza muy del conurbano, condimentada con los alertas que entre elogios Chiche Duhalde parece dirigir a Kirchner. De hecho, ayer retomó sus pullas contra los peronistas que son electos por el PJ y luego hacen su propio juego.

«Son los que traicionan a los que le dieron vida al peronismo. Yo los llamo travestis, en España les dicen tránsfugas»,
se quejó la ex primera dama en San Martín, escoltada por su alter ego Graciela Giannettasio y Solá.

¿El intento de armar un bloque propio con peronistas y extrapartidarios entra en la calificación que hace Chiche de travestismo político? Al menos en público, no lo especificó.

Para Duhalde, según uno de los dirigentes que más lo conoce, la obsesión de un «bloque K» no es «inconveniente» porque, dice, lo que busca Kirchner no es un grupo transversal sino algo más primitivo:
espacio en el bloque PJ para premiar a los suyos.

Nadie cree que para aprobar leyes ácidas le bastará con neokirchneristas como Francisco «Barba» Gutiérrez, Alicia Castro o Miguel Bonasso -que asume en diciembre- que, encima, prefieren tener bloques independientes porque eso les permite nombrar asesores y tener beneficios adicionales.

El objetivo, entienden los duhaldistas, es claro. posicionarse para cuando se reabra el tironeo por la Presidencia de la Cámara que ocupa
Eduardo Camaño o la jefatura de bloque que tiene Díaz Bancalari, además de las comisiones.

La versión que animan en Buenos Aires es que Kirchner quiere alguno de esos dos sillones y que su elegido sería Ricardo Falú, enrolado en lo que fue el Grupo Talcahuano.


Ibarra Jr.

Aníbal Ibarra no escatima recursos a la hora de hacer campaña. Hasta apeló a su hijo para tratar de juntar adhesiones, de cara al ballottage del 14 de setiembre. Anoche, se vio participando al heredero de Ibarra (familiar, se entiende) en el programa de preguntas y respuestas «Pulsaciones», de «Canal 13».

Parece una paradoja que justo el jefe de Gobierno porteño que critica a su contrincante Mauricio Macri por la actividad empresaria de su padre, Franco Macri, ponga a colectar votos a su hijo, quien, obviamente, por ser menor de edad, no puede estar en la TV sin el consentimiento paterno.

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