27 de octubre 2003 - 00:00

Empecinamiento contra los testigos de Moliné

El Senado comenzará a descartar mañana varios de los testimonios que pidió Eduardo Moliné O'Connor para defenderse del juicio político, entre ellos, los de Néstor Kirchner y Eugenio Zaffaroni, tal cual se preveía.

Al Presidente, interrogado por el contenido del Decreto 431 (queda confirmado ahí que la Corte y Moliné, por supuesto, no se pronunciaron sobre el fondo de la cuestión en el caso Meller, lo cual debería dar por tierra los reproches al juez en este caso), se le permitiría contestar vía la Secretaría Legal y Técnica, a cargo de Carlos Zanini, sobre los antecedentes de esa resolución, reivindicada por la defensa.

Hubiera resultado milagroso que Cristina de Kirchner, responsable del manejo del enjuiciamiento en la Cámara alta, permitiera la convocatoria a su marido, máxime si se buscaba beneficiar al acusado (no obstante, cabe consignar que los diputados de la acusación, curiosamente, también pidieron por la presencia del jefe de Estado).

•Improcedente

En el caso de Zaffaroni, los senadores de la mayoría consideran que resulta «improcedente» citarlo (a tan poco tiempo de haberle aprobado la designación en la Corte y después de haber obviado sus antecedentes judiciales y tributarios).

Teniendo en cuenta que, en la audiencia pública donde se trató su pliego de magistrado del máximo tribunal, el polémico penalista opinó que los jueces no pueden ser juzgados por el contenido de sus sentencias, su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Constitucionales hubiera resultado valiosa para Moliné.

En cuanto a la posibilidad de llevar a Roberto Lavagna en condición de declarante, tampoco tendrán éxito Gregorio Badeni y los defensores. Desde el Congreso, pedirán al ministro de Economía información de oficio sobre la carpeta Meller, ya que fue esa cartera -y no el máximo tribunal-la que autorizó el pago (cancelado por el Decreto 431) de $ 400 millones en bonos ($ 115 millones hubieran sido en efectivo), de los $ 29 millones originales de mediados de los '80 (deudas de la ex ENTel por la confección de guías telefónicas).

De cualquier manera,
Asuntos Constitucionales tendrá que habilitarle mañana muchas pruebas al acusado -incluidas las citaciones de juristas de nota (por caso, el constitucionalista Lino Palacio y el radical Ricardo Gil Lavedra)- porque, si pretenden rechazarlas, necesitarán 2/3 de votos de los presentes en la sesión de pasado mañana, algo difícil de conseguir para el oficialismo, sobre todo si puede ser denunciado por la oposición de vulnerar el derecho de defensa.

Cristina de Kirchner
, titular de la comisión, ya acordó con el PJ -excepto Sonia Escudero y Eduardo Menem que no habrá testigos de concepto, que son los que no hacen a los casos en análisis. Si bien tendrían que ceder en otras pruebas, bajo condición de una autolimitación de la defensa en las invitaciones.

La dependencia que comanda la primera dama permitirá que
Ricardo Falú y compañía logren sentar al empresario Sergio Meller, reconocido por su ultrabajo perfil, como testigo por el caso de las guías telefónicas que fue usado de ariete contra Moliné. Seguramente, los fotógrafos agradecerán el gesto pues podrán actualizar sus archivos con un retrato de Meller.

En un virtual reto a los diputados de Juicio Político, los senadores del oficialismo dejarán de lado la posibilidad de citar a la jueza
Dragonetti. Falú y compañía querían que la magistrada diera su opinión sobre el caso Magariños. En la Cámara alta, ya advirtieron que sería un papelón hacerla hablar en Asuntos Constitucionales pues revelaría cierta desprolijidad de los diputados.

El ejemplo Dragonetti -que también fue sancionada por la Corte al igual que su colega Magariños-no es el mejor, dicen los senadores, porque el máximo tribunal tenía facultades para sancionarla, a diferencia de Magariños, donde había concurrencia de potestades con el Consejo de la Magistratura.
«Esto demostraría la falta de conocimiento de los diputados», sonrió un legislador de la Cámara alta. «Y serviría de argumento a la defensa», subrayó con pedido de anonimato.

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