"En este gobierno disentir es pecado"

Política

En diálogo con periodistas, el senador radical mendocino Raúl Baglini criticó ayer duramente al oficialismo, que lo había acusado de boicotear la sesión en la que debía comenzar el juicio político a Eduardo Moliné O'Connor. Baglini, que intentó sin éxito excusarse del proceso por ser abogado y quizá parte en juicios que lleguen a la Corte, alertó: "Es una línea divisoria entre si estamos en una democracia y existe el derecho a disentir y a opinar, y si vamos a hacer un juicio político o una parodia. Hay una peligrosísima tendencia al autoritarismo". El legislador criticó las irregularidades del proceso: "Ellos creen que si el procedimiento dura diez segundos y se va un juez de la Corte en diez segundos, hemos mejorado la calidad de las instituciones". Y también rechazó que la suspensión de la sesión haya tenido que ver con Carlos Menem: "No se pueden decir barbaridades como que son todos menemistas los peronistas que faltaron a la sesión. Si Menem tuviera doce senadores, estaría haciendo un acto publico aquí en el Salón de Pasos Perdidos".

PERIODISTA: ¿Por qué no nos describe con sus propias palabras esto que pasó? Usted se quiso excusar...

Raúl Baglini: Para decirlo sencillamente, lo que ha pasado es una línea divisoria entre si estamos en una democracia y existe el derecho a disentir y a opinar, y si vamos a hacer un juicio político o una parodia, ése es el tema. Lo que pasó aquí es que hubo un tratamiento absolutamente irregular en la Comisión de Asuntos Constitucionales de la excusación que yo he formulado, es decir, yo he declinado participar del juicio político al doctor Moliné O'Connor porque la propia Cámara de Diputados, al tratar el año pasado el juicio político a todos los jueces de la Corte y lo ha vuelto a reiterar este año en el juicio de Moliné, dictó una resolución que decía que solamente debían excusarse los abogados, porque los abogados matriculados podían llegar a tener juicios en la Corte. La Comisión dijo que no, que eso no correspondía, que lo que sí correspondía era que se excusaran si tenían asuntos ante la Corte...

P.:
Concreto...

R.B.: Mire, ha pasado de todo con relación a esto. Esto no fue una relación del senador Baglini del bloque de la UCR. Acá faltaron doce justicialistas, el miércoles había treinta y un senadores, entre los cuales cuento a los senadores Terragno y Paso y a la senadora Colombo, que no pertenecen al bloque del justicialismo. Es decir, que faltaban doce justicialistas. No se puede decir, como se han dicho barbaridades por ahí, que son todos menemistas. Si Menem tuviera doce senadores, estaría haciendo un acto público aquí en el Salón de Pasos Perdidos. Después de eso, se han dicho barbaridades como que hay un segundo pacto de Olivos, que estamos pidiendo un juez en la Corte... se ha dicho cada barbaridad. Me parece que estamos llegando al límite de tener que definir eso, si esto va a ser realmente un juicio o no lo va a ser.


P.:
El diputado Falú ha sembrado un manto de sospechas sobre la decisión que tomó el radicalismo de no bajar a la sesión y creo que en particular sobre usted...

R.B.: El diputado Falú es una mala copia de Rodolfo Becker, ni siquiera tiene la capacidad y la prestancia que tenía Rodolfo Becker. Le recuerdo que Rodolfo Becker es un diputado que se hizo famoso en el juicio a la Corte en 1946 por andar violando los procedimientos y andar haciendo una suerte de parodia de pleitos. Lo que ha pasado ayer es precisamente que se ha definido si esto va a ser un juicio o va a ser una parodia, le repito. Y estamos en una democracia y hay derecho a disentir o estamos en una verdadera autocracia y ni siquiera se puede opinar. Eso es sencillamente lo que ha pasado, ha habido un procedimiento absolutamente irregular en la Comisión de Asuntos Constitucionales para tratar la recusación de la señora presidenta y la excusación que yo he formulado.


P.:
Ahora ¿y usted por qué directamente no se ausentaba?

R.B.: Porque eso es trabajar de «ñoqui», que es a lo que quiere condenarme el señor diputado Falú. Eso solamente es por desconocimiento de los procedimientos parlamentarios, está claro que yo no puedo trabajar de «ñoqui», lo que tengo que hacer es excusarme...


P.:
Dicen también que a usted lo estaba apretando Manzano por temas mendocinos...

R.B.: Pueden decir lo que quieran, pero mire ¿qué tema mendocino? Con el señor diputado Manzano, he tenido más de un enfrentamiento en el recinto, está claro. Así que lo que hay que dejarse es de cuento, lo que hay que decir aquí es que hubo una comisión que se reunió irregularmente, que alteró el orden del día, que no se leyó la nota donde yo le justificaba mi ausencia a la señora presidenta. Que sacó dictamen con un miembro que se había excusado por estar enfermo y que ni siquiera estuvo en el Congreso ese día. Que dentro de eso se han producido agravios y barbaridades de todo tenor para tratar de justificar que ha habido una opinión de que hay que cumplir la ley y que hay que cumplir el reglamento.


P.:
¿Qué ganarían los que quieren hacer esto de esta manera desprolija, si lo logran?

R.B.: Bueno, yo no sé, ellos creen que probablemente si el procedimiento dura diez segundos y se va un juez de la Corte en diez segundos, hemos mejorado la calidad de las instituciones.Yo creo que eso es un total error, al margen de si hay o no hay motivo, no voy a entrar en ese tema. Al margen de si hay o no motivos para el juicio político a un juez de la Corte Suprema, se trata del enjuiciamiento de uno de los poderes del Estado, ésa es una de las cabezas del Estado, hay tres poderes y entonces de alguna manera en todo proceso de remoción de un juez, hay que respetar determinados principios, mucho más cuando es la Corte.


P.:
Usted mencionó el delito de opinar diferente. ¿Cree que este hecho es un hecho aislado en el actual gobierno de Kirchner que pasó en el Senado por un exceso de ganas de quedar bien con el Presidente?

R.B.: No, esto lo ha dicho hasta la diputada Carrió, cuya adhesión a este gobierno creo que no se puede dudar. Hay una peligrosísima tendencia al autoritarismo, yo he dicho que en la Revolución Francesa hubo dos grupos y todos eran revolucionarios, los jacobinos y los girondinos, los jacobinos terminaron exterminando a los girondinos y los jacobinos estaban encabezados por Robespierre que terminó en la guillotina de tanto usarla... Había unos que se sentían dueños y monopolizadores de la verdad, no podía haber otra opinión diferente. Y esto peligrosamente tiende a eso, porque hay una constante descalificación de quien opina distinto.

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