El proyecto para elevar el piso mínimo de Ganancias para trabajadores en relación de dependencia que dio a conocer el oficialismo en las últimas horas estima, según la iniciativa que presentó el presidente de Diputados, Sergio Massa, quitar del pago del tributo a más de un millón de personas. Un envión concreto en medio de la puja por la inflación y en pleno año electoral.
La iniciativa del tigrense impone pisos para sueldos que pasen los $150.000 mensuales, y jubilaciones superiores a ocho haberes mínimos. Bajo dichos parámetros, y según argumentó Massa, “en la provincia de Buenos Aires dejarían de pagar el impuesto a las Ganancias el 67% de los trabajadores y trabajadoras, jubilados y jubiladas que lo deberían pagar a partir de enero”, y que dicho “porcentaje se eleva a cerca del 80%” para distritos como Formosa, Jujuy, La Rioja y Santiago del Estero.
Para el oficialismo, cerca de 179.000 empleados de la industria manufacturera dejarían de abonar el impuesto (58% de la masa actual); Transporte y Almacenamiento, 133.000 (65%); Comercio al por mayor y al por menor, 106.000 (46%); Intermediación Financiera y otros servicios de dicha área, 48.000 (46%); y Construcción, 27.000 (54%), respectivamente.
El proyecto en cuestión fue celebrado por todo el Frente Renovador, al que luego se le plegó gran parte del oficialismo, sindicatos, etcétera. El oficialismo aseguró a Ámbito que el texto fue revisado durante largas semanas. De hecho, el primer borrador real del texto fue pensado en enero pasado por Massa y Alberto Fernández junto al ministro de Economía, Martín Guzmán, e incluso la jefa de la ANSES, la camporista Fernanda Raverta.
Para el tigrense y gran parte del ahora Frente de Todos -Axel Kicillof, Victoria Donda-, la ley es un viejo deseo que intentó como oposición a fines de 2016. En aquella ocasión, quienes bloquearon la sorpresiva iniciativa fueron los gobernadores del entonces “peronismo racional”. Para evitar tironeos por fondos de Ganancias -coparticipables- que se perderán, las provincias se verán beneficiadas por el nuevo Consenso Fiscal, que permitirá aumentar impuestos locales. También aparece de fondo la disputa cada vez más tensa con el campo y una eventual suba de retenciones. Situaciones aún en “veremos” que dejan un hilo de desconfianza con respecto a laagenda del Frente de Todos.
Con las cartas sobre la mesa, ahora resta que Alberto Fernández incluya el tema en la agenda de las sesiones extraordinarias, que se iniciaron desde enero y sobre las que hubo casi nada de movimiento, excepto la semana pasada en el Senado. No obstante, en el Congreso se espera una definición del Presidente con respecto a la prórroga de la ley de biocumbustibles. La puja entre distritos que apoyan la norma versus petroleros tradicionales frenaron la decisión del Ejecutivo, pese a que se esperan novedades en las próximas horas.
Ante la posibilidad de recibir modificaciones en Diputados o incluso de un nuevo proyecto del Gobierno antes del vencimiento de los beneficios para el sector, la senadora cristinista María de los Ángeles Sacnun (Santa Fe) fue consultada sobre el estado de la norma votada en la Cámara alta, aunque evitó dialogar con este diario.
Desde Juntos por el Cambio se mostraron receptivos a la idea sobre Ganancias, aunque sus espadas económicas ya analizan el proyecto de Massa en busca de picardías. En caso de llegar a un acuerdo, y si Alberto Fernández la incluye en el temario de extraordinarias, la ley podría avanzar en las próximas semanas. Un cálculo más prudente desde un importante despacho kirchnerista habla de una sanción “durante las sesiones ordinarias” que se iniciarán en marzo.
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