Ibarra pasó por el despacho de Alberto Fernández y junto con el Presidente le trasmitieron al jefe porteño la intención de redoblar la apuesta por su reelección, pero también tomar mayor injerencia en la campaña que se lanzó por el ballottage. Ni Fernández y, mucho menos, Kirchner, quieren correr riesgos en esta instancia a manos del magro equipo de campaña de Ibarra.
Junto al jefe porteño llegó a la Casa de Gobierno su principal ladero, el titular del Gabinete de la Ciudad, Raúl Fernández. El gobierno exhibió encuestas y logró que ambos bajaran la vista. Es que los números no favorecen a Ibarra como se lo anunciaban antes de ser derrotado en primera vuelta. Como auspicioso, uno de los sondeos lo dejaba 3 puntos arriba de su rival Mauricio Macri, lo que Kirchner considera todo un riesgo.
También ayer, con el rosario en la mano y ataviada con saco blanco, Carrió comenzó la campaña por el ballottage para Aníbal Ibarra. La chaqueña, que por cierto no sacó rédito alguno de la elección de su aliado, se mostró en la Jefatura de Gobierno de la Capital Federal junto al mandatario de la Ciudad, en el estrecho salón de Acuerdos.
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