Los piqueteros rebeldes buscarán mostrar en la Justicia que en la toma del Ministerio de Trabajo no hubo secuestros. Y que en realidad pudieron ingresar en el edificio no por una falla de seguridad, sino porque se les permitió el acceso. Es decir, insinuarán que todo se trató de una maniobra del Ejecutivo para mostrarlos como responsables de la privación ilegítima de la libertad de funcionarios y empleados de la cartera laboral.
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