Ricardo Jaime enfrentará hoy en el Congreso una oposición al acuerdo de transferencia de Aerolíneas Argentinas firmado con la española Marsans que incluye también a algunos sectores del kirchnerismo. No sólo el radicalismo o la Coalición Cívica dudan de la operación por las deudas que el Estado deberá asumir y la dificultad oficial de manejar a la línea aérea de bandera. Algunos diputados del oficialismo le hicieron saber ayer a la Casa de Gobierno que el proyecto que envió Cristina de Kirchner hace 10 días tiene problemas técnicos para ser votado. Uno de ellos es que el articulado de la futura ley no establece los mismos mecanismos de valuación y transferencia de las acciones que el acta acuerdo que en ese mismo proyecto se está ratificando.
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Jaime llegará hoy a Diputados a las 15 para explicar ante un plenario de las comisiones de Presupuesto y de Transporte el proyecto de reestatización de Aerolíneas Argentinas enviado por Cristina de Kirchner hace diez días.
Será el inicio formal de una discusión que continuará en las próximas semanas con un cronograma de visitas que incluirá a sindicalistas y cámaras empresarias.
Jaime explicará los detalles del acta acuerdo suscripta el 17 de julio pasado entre su Secretaría y el Grupo Interinvest SA, por el cual se transfieren las acciones de Marsans al Estado.
Supervisión
El problema que el propio kirchnerismo ya hizo saber a la Casa Rosada radica específicamente allí. De acuerdo con el texto del proyecto enviado hace diez días al Congreso, éste supervisará tanto la definición del precio que pagará el Estado al Grupo Marsans por sus acciones en la empresa como en la aceptación o el rechazo de la incorporación de capitales privados.
Pero, por ejemplo, hay diferenciasen el proceso de valuaciónde la empresa: mientras el acta acuerdo establece que habrá una valuación presentada por Interinvest -tanto para el caso de Aerolíneas Argentinas como de Austral- y otra por el Estado que deberá realizar el Tribunal de Tasaciones, el proyecto de ley sólo habla de esta última, sin mencionar los valores aportados por el grupo español. El tema no es menor, ya que establece que el Congreso deberá ser el que apruebe el valor de transferencia de las acciones de las líneas aéreas al Estado.
El proyecto fija que la « Comisión Bicameral de Reforma del Estado y Seguimiento de las Privatizaciones... vigilará que aquellas valuaciones contemplen el valor patrimonial y se ajusten a criterios técnicos acordes al tipo de actividad que desempeñan», pero sólo en referencia a la valuación solicitada al Tribunal de Tasaciones.
El proyecto que analizará desde hoy el plenario de comisiones justifica la estatización de Aerolíneas y Austral en la necesidad de «garantizar el servicio público de transporte aerocomercial de pasajeros, correo y carga en el ámbito de la República Argentina».
Por eso dispone «el rescate de las empresas Aerolíneas Argentinas SA y Austral Líneas Aéreas-Cielos del Sur SA por compra de sus respectivas acciones».
Para la oposición, ese argumento no es suficiente. El radicalismo, por ejemplo, ya está lanzado en una oposición directa a la idea de estatizar las empresas. Ya anunciaron que no convalidarán que el Estado asuma la deuda que hoy tiene Aerolíneas, sea cual fuera la valuación final.
Algunos senadores, como Gerardo Morales, Ernesto Sanz y otros del peronismo disidente creen que el acuerdo que cerró Jaime con Marsans terminará incluyendo no sólo el pago de las deudas que el grupo mantiene, sino también una transferencia en efectivo a los accionistas salientes, tal como establece el acta en el anteúltimo párrafo cuando fija el procedimiento de transferencia de los fondos resultantes de la valuación a cuentas de Marsans en el exterior.
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