Juez de Corte española, jubilado de privilegio
El reflujo del tema de las llamadas jubilaciones de privilegio -un clásico que usan los sucesivos gobiernos para dar testimonio de que adhieren a las quejas del público sobre esos excesos-se cobró ayer otra víctima de renombre. Nada menos que el juez argentino-español Enrique Bacigalupo, un hombre que en 1973, con la revoltosa administración camporista, fue procurador general del Tesoro de la Nación. En 1976 se exilió en España adonde completó su especialidad de abogado penalista y comenzó una nueva vida. Le fue muy bien, tanto que hoy integra la Suprema Corte de Justicia de su país de adopción. Además está siempre en el candelero. Le ha tocado fallar, es cierto, en casos polémicos y muy politizados, como el affaire Sogecable, donde se juzgó la participación presuntamente monopólica del grupo El País en la transmisión de televisión. También recibió denuncias serias, como la de haber actuado como gestor de la pensión por viudez de su maestro, el jurista y penalista español Luis Jiménez de Asúa, que vivió en la Argentina tras emigrar en 1939 de la España en guerra. Dio las explicaciones pero no ha podido separarse de otros conflictos propios de su tarea de juez, como la persecución con riesgo de su vida, de que es objeto por la organización terrorista ETA. Eso lo ha convertido en una personalidad que lleva una vida vigilada que le impide muchos movimientos. Ha sido también objeto de bromas, como la que usó el diario "El Mundo" de que Bacigalupo debía ser devuelto a la Argentina como represalia del daño que les ha infligido la crisis financiera a las empresas de la península. Que figure en la lista que mantiene en Internet la Procuración Nacional del Tesoro de las llamadas jubilaciones de privilegio lo vuelve a poner en el centro de la polémica. En intervenciones radiales de ayer negó que fue ilegal recibir ese retiro, pese a haberlo obtenido cuando tenía 49 años. También intentó despistar al decir que no recordaba si había renunciado a ese haber o no. Ayer se afirmaba que lo hizo en febrero pasado. Cobrar $ 3.500 de jubilación en la era de la convertibilidad 1 a 1 (entre 1991 y 2002) fue un real privilegio hasta para un retirado español. Ahora la devaluación ha castigado este haber, pero eso no le impide al penalista y magistrado argentino-español ser de nuevo noticia, más si no prueba en España que pagó impuestos por esos ingresos. Veamos el despacho del periódico madrileño "El Mundo".
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• Renuncia
Con el golpe de Estado de 1976, miles de argentinos marcharon al destierro a Espa-ña y otros países. Bacigalupo Zapater hizo lo propio. Tras la restauración democrática en 1983, muchos argentinos volvieron a su país. Bacigalupo prefirió quedarse pero no se desentendió del todo de los asuntos argentinos. Así fue que en julio de 1987, Enrique Bacigalupo tramitó y obtuvo por ley especial una jubilación, aunque en ese momento sólo tenía 49 años y la gran mayoría de los argentinos deben cumplir 65 años para gozar de un retiro.
• Designación
«El Mundo» pudo saber que Bacigalupo Zapater presuntamente designó de apoderada en Buenos Aires a Zulita Fellini Gandulfo para que realice el cobro de la jubilación. Esta mujer sería la esposa de Esteban Righi, ex ministro de Interior del gobierno de Cámpora. Para el trámite del cobro del dinero habría una cuenta abierta en el banco Piano. La principal actividad de esa entidad bancaria es la compraventa de monedas y el giro de divisas y cheques a otros países.La marea de protestas populares contra funcionarios y legisladores, que se expresa en los cacerolazos, también exige la anulación de las jubilaciones de privilegio. Hay casi 2.000.000 de jubilados que cobran $ 150 pesos al mes.




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