13 de noviembre 2003 - 00:00

Kirchner auspicia a Solá para armado anti-Duhalde

De imprevisto, Néstor Kirchner subió ayer al avión presidencial a Felipe Solá para que lo escoltara en el tour por El Calafate armado para los reyes de España. A simple vista protocolar, esa señal tiene inocultable peso político: transparenta el pacto de mutuo apoyo sellado entre ambos.

A pesar de las lecturas y simulaciones, esa sintonía -estrenada el lunes último en un acto público en Florentino Ameghino- tiene como enemigo definido a Eduardo Duhalde. Esto, a pesar del buen trato que, aseguran tanto el ex presidente y el actual, reina entre ellos.

En rigor, fue Kirchner -que ayer se encerró durante todo el viaje en avión hacia los glaciares a hablar a solas con el bonaerense- quien a modo de sugerencia (o pedido) le planteó a Solá que debía montar un espacio propio en el peronismo de Buenos Aires.

-Me parece que tenés que buscar un apoyo político propio, tuyo, ir a fondo con eso
-deslizó el patagónico.

-Ir a fondo es ir contra Duhalde- dijo Solá a modo de pregunta.

Kirchner, según el diálogo reconstruido por quienes conviven con Solá, no dijo nada.

Pero el martes pasado, café mediante, el gobernador inició las rondas de seducción ante un puñado de caciques y caciquejos del interior. Eso bien sugiere una respuesta.

Además del elenco oficial -
Florencio Randazzo, Federico Scarabino y José María «Toco» González Fernández- estaban los intendentes Gilberto Alegre (Villegas), Ricardo Montesanti (Baradero), Marcelo Carignani (San Nicolás), Jorge Alessandro (Salto) y Omar Bernoes, electo de Zárate, entre otros.

También el ministro de Salud,
Ismael Passaglia; y de Infraestructura, Raúl Rivara -como emisarios de las secciones Segunda y Cuarta-; el titular de Loterías y Casinos, Ricardo Bozzani (Exaltación de la Cruz); y el viceministro de Gobierno, Eduardo Di Rocco, por San Nicolás.

• Cambio de táctica

A su regreso de El Calafate, Solá invitará a delegados del sur del conurbano y de La Plata para continuar el mapeo del peronismo territorial.

«Yo lo que busco es respaldo político para gobernar. No me interesan los cargos partidarios; quiero garantizar la gobernabilidad de la provincia. Y para eso necesito contar con un espacio propio»
, testeó Solá.

Implica eso un cambio de táctica: había desistido de armar tropa propia -en una entrevista con este diario el 12 de setiembre dijo que no le interesaba-especulando con que Duhalde tomaría distancia. Fue un
error de cálculo que ahora quiere y debe enmendar.

«Si no tenés estructura, si no tenés alguien que te banque, nadie te respeta»,
argumentan ahora en La Plata. Justamente, esa falencia es compartida por Kirchner y Solá: ninguno tiene peso partidario ni goza, más allá del aparato estatal, de estructuras políticas.

Incluso, algunos felipistas comenzaron a lanzar la postulación de Solá como presidente del PJ bonaerense, pensando en las internas previstas -sin fecha fija- para el primer semestre del año próximo. Debían realizarse el 15 de diciembre, pero Duhalde ordenó postergarlas.

El plan ni levantó vuelo. Ayer,
Federico Scarabino, uno de los obreros políticos de Solá, rompió su clásico mutismo para vocear una negativa oficial. «Al gobernador no le interesa competir por ningún cargo partidario. No tiene intención de ser presidente del peronismo bonaerense», dijo, escueto.

• Intención

Ese cargo, en la agenda íntima de Duhalde, es para su esposa, Chiche. Por eso, la intención -impulsada por intendentes como Alberto Balestrini de La Matanza- de coronar a Solá como jefe del PJ enfureció a los duhaldistas.

La noche del martes, en la previa de la clásica reunión de Consejo de los martes en las oficinas ubicadas al lado del Café Tortoni, en Capital Federal, varios ultras expresaron su malestar.
No pudieron hacerlo al oído del ex presidente porque está en Brasil, de descanso.

«Llega el fin de semana
-anticipó ayer un hombre de contacto directo con Duhalde- y ahí vamos a ver qué pasa, qué hacemos. Pero seguro que no le va a prestar atención: sabemos que Solá no tiene margen para construir un espacio propio en el peronismo de la provincia.»

Por lo pronto, desde La Plata, el ala que lo desafía en la Cámara de Diputados se reunió en la residencia oficial del presidente de ese cuerpo, Osvaldo Mércuri, para ratificar su «autonomía» en la elección de las autoridades de la Cámara y el bloque del PJ.

Solá quiere a Randazzo sentado en el sillón de Mércuri como contrapartida al pedido de Duhalde para que Antonio Arcuri sea el vice de senadores.

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