1 de septiembre 2003 - 00:00

Kirchner dejó de soñar y ahora apuesta sólo al PJ

El sueño del movimiento propio, capaz de integrar una red de gobernantes y dirigentes que se le subordinaran, una corriente que se desenvolvería sobre los huesos del viejo sistema de partidos, comenzó a desvanecerse en las noches de Néstor Kirchner. Como Santa Cruz, hay otras provincias en las que resulta casi imposible destronar al que manda o imponerle al PJ un jefe distinto del tradicional. Kirchner comenzó a aceptar esta limitación de la realidad, en este campo electoral como en tantos otros de los que intentó modificar desde que llegó a la Casa Rosada.

Las primeras señales las está dando en estas horas. El jueves pasado, dispuso que un avión presidencial trasladara a Rosario a Eduardo Camaño, para que el presidente de la Cámara de Diputados alentara las candidaturas del PJ en Santa Fe. Mañana será el propio Kirchner quien irá a Entre Ríos y, si bien se reunirá de manera protocolar con Sergio Montiel (UCR), alentará también la carrera de Jorge Busti, el candidato a gobernador del peronismo.

La visita a Paraná de Kirchner se inscribe en un movimiento más complejo: el armado de una liga en la que, por lo menos en este primer tramo de su gestión, se piensa apoyar Kirchner. Busti es un aliado tradicional de Jorge Obeid y de Juan Schiaretti (de quien fue ministro de Gobierno durante la intervención del cordobés en Santiago del Estero). Se notarán estas afinidades hoy, cuando el entrerriano y el santafesino visiten Córdoba para lanzar, con José Manuel de la Sota como anfitrión, un proyecto llamado «región centro».

• Deseos

A Kirchner le resulta simpática la asociación. El está interesado en alentar una especie de revival rosado de la militancia «montonera», a la que en los '70 adhirieron Busti y Obeid. Con estas tres provincias, la Casa Rosada busca zafar, si fuera posible, del cepo duhaldista. Como tantos gobernantes, también el patagónico está deseoso de eliminar, una vez conquistado el poder, al ejército que lo ayudó en su conquista. Esa es la suerte del formidable aparato político que controla Duhalde en el conurbano bonaerense.

En efecto, las relaciones con la provincia de Buenos Aires tienen turbulencias todos los días. Sin ir más lejos, ayer Felipe Solá volvió a plantear una disidencia. Sensata, por cierto. Dijo que si no ganara Aníbal Ibarra en la Capital Federal, eso no implicaría una crisis para el gobierno nacional. «No hay que ver la elección como una pelea entre modelos», señaló. El dardo tenía un blanco evidente: el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien se está ganando un lugar en la historia del humor verbal. Fue Fernández quien, en un pésimo servicio a Kirchner, jugó la suerte entera del gobierno a lo que suceda en una elección que es una ruleta por lo pareja.

Solá habrá advertido esa temeridad, por más que sus expresiones pueden ligarse también a su preferencia por Mauricio Macri, a quien se asoció en la lista de diputados con la frustrada candidatura de Rodolfo Balbi. Sin embargo, lo de Solá parece equilibrado. ¿Qué impulso autodestructivo lo movió a Fernández para decir que el gobierno está irremediablemente ligado a la suerte deAníbal Ibarra, a quien él mismo se oponía cuando era legislador local? Ya tendrá ocasión Kirchner de ajustar su enfoque con el gobernador bonaerense cuando se presenten juntos hoy en un acto proselitista de Junín.

Kirchner ha puesto a todo el gobierno en plan de campaña y él mismo se ha colocado al frente de esta empresa en favor del PJ. Mañana viajará a Entre Ríos y llevará en el avión de Busti, a su segundo Pedro Guastavino, a Julio DeVido, a su hermanaAlicia y a Ginés González García para hacer un gran despliegue de recursos al lado del Paraná.

En Santa Fe también se sopla a favor de los candidatos oficiales. Cristina Kirchner se subió al palco de Obeid y el jueves el gobierno, en combinación con Eduardo Duhalde, envió a esa provincia a Camaño, para hablar en una comida de recaudación de fondos con empresarios. Camaño viajó con su mano derecha en la Cámara, el diputado Miguel Saredi. En la reunión estuvieron todos los candidatos a gobernador del PJ (Obeid, Hammerly, Cavallero y ti) y la plana mayor del partido: Carlos Reutemann, Oscar Lamberto, María del Carmen Alarcón y hasta la hermana del canciller y candidata a vicegobernadora, María Eugenia Bielsa.

De a poco, la Casa Rosada pretende ir despejando la presión de que en Santa Fe tenía alguna preferencia por Hermes Binner, el candidato socialista (aun cuando Reutemann siga sospechando que alguna conexión todavía existe entre la intendencia de Rosario y un despacho cercano al del Presidente).

Dejá tu comentario

Te puede interesar