10 de noviembre 2003 - 00:00

Kirchner, sin oposición, igual se sobresalta

La gente moderada cree que en el ataque del presidente Kirchner a la provincia de Buenos Aires hay mucho de política, lo cual no es agradable si a la inseguridad se la toma como excusa de ambiciones políticas.Todos se preguntan de qué sirve atacar para más seguridad a la población, desde ya, al gobernador Felipe Solá con una acción que suena extorsiva para buscar volcarlo al kirchnerismo, en definitiva, contra Duhalde. Lo mismo atacar al ministro de Seguridad bonaerense «Juanjo» Alvarez cuando es evidente que detrás de embestida está el rencor porque apoyó una candidatura presidencial del ministro de Economía, Roberto Lavagna, justo antes de que Duhalde se inclinara por Kirchner. ¿De qué le sirve a Kirchner seguir buscando artillería contra Duhalde si éste no lo incomoda y se conforma con vegetar en un puesto fantasía en Montevideo sobre el Mercosur? ¿Es un fundamentalista mesiánico Néstor Kirchner en el tema de la corrupción como para pretender, con tantos problemas que tiene, atacar a los caudillos justicialistas del Gran Buenos Aires y hasta enviar al inefable Gustavo Béliz a Suiza para investigar una cuenta de u$s 600.000 que Carlos Menem ya admitió como tal fruto de una indemnización del Estado por sus días preso durante el Proceso? ¿Hace todo esto Kirchner para disimular no tenes planes económicos de mediano plazo, más distraer a gente de las mermas de autoridad que le provocan los piqueteros?

Por lo que fueran los motivos de las sorpresas que provoca este Presidente con la seguridad no deberían jugarse temas políticos. Que distraiga con liliputienses temas como gastos en llamadas no autorizadas desde el Ministerio del Interior o los sándwiches y masitas que se comen en el avión presidencial vaya y pase. Pero el estrepitoso último cacerolazo no fue para esas cosas chicas ¿o sí?

•Interrogante

Además, no tiene oposición a la vista; ¿qué quiere entonces? Mauricio Macri peleará la presidencia de Boca contra un sindicalista para nada querido como es Digón. Duhalde toma sol en Uruguay. Menem sigue en silencio. Sobisch de Neuquén arrancó fuerte y se serenó después, y López Murphy sigue sin jugarse. A este economista de Recrear le pidieron definiciones y obsérvese cómo lo hizo: sobre Raúl Alfonsín, que es «el primer presidente de la transición democrática». Sobre Duhalde, que es «el jefe del conurbano bonaerense». Sobre Cavallo, que es «ministro emblemático de los '90». Sobre Juan José Alvarez, que «tiene un cargo de extraordinaria dificultad». Con oposición tan poco contundente ¿no debería Kirchner sosegarse, gobernar y dejar de tener a los argentinos siempre con el corazón en la boca por sus arrebatos y continuas intemperancias? Debería.

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