La justificación que dio Néstor Kirchner para no viajar a Miami (lo representa hoy Daniel Scioli en cumbre de «The Miami Herald»), ni a San Pablo es que le cuesta dejar la atención de los temas que lo angustian (deuda, privatizadas, las elecciones en provincias, la organización del peronismo). Espíritu atormentado, manifiesta que cuando se va de viaje se pone más ansioso porque no puede estar sobre los temas y la gente y que hace un balance de la importancia de los viajes y siempre gana la conveniencia de quedarse por acá.
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Ahora suma la tendinitis, que lo ha puesto al borde del bisturí. Se le produjo por correr en la cinta también angustiado porque debe distraerse de la tensión y corre más de la cuenta. Se le agravó cuando le empezó a doler el talón por una inflamación en el tendón de Aquiles que encima complicó con unos saltos que hizo en un aro de básquet en Olivos. ¿Es acaso hombre en estado ni edad de hacer esos despliegues? le han dicho los médicos, que le han recomendado use la bota plástica que se le vio a Lole Reutemann cuando sufrió la misma enfermedad hace tres meses. Cuando pueda -le han indicado-que se siente o acueste poniendo en alto la pierna dañada. Si insiste en moverse, habrá que ir al quirófano, ya le advirtieron.
Kirchner instruyó a Scioli sobre el rol que cumplirá en viajes al extranjero y convinieron que el vicepresidente se aparte del debate en los medios locales sobre política doméstica, que son los que motivaron la pelea con Kirchner.
El Presidente lo llamó a Casa de Gobierno el viernes y hablaron larguísimo sobre cómo lo va a representar el miércoles en el seminario de «The Miami Herald», adonde va Scioli. Este es amigo de Andrés Oppenheimer, el organizador, y le aseguró a Scioli que no es cierto que lo esperasen a Lupo con una batucada de anticastristas. Y menos si lo reemplaza Scioli, que le recordó que en todos los viajes que ha hecho a Miami suele entrevistarse con Oppenheimer. Scioli vuelve a hacer lo que hacía antes de la pelea, pero con un perfil menos estridente: ir a donde el Presidente no puede o no quiere ir -que es lo mismo, no va a donde no puede, cuando puede va siempre-en un reparto de áreas que volverá a mostrar dos rostros del gobierno. Por eso Scioli regresa mañana mismo al país y se va de nuevo a Panamá el sábado a los festejos de los 100 años de ese país, tendrá un rol relevante en la visita de la otra semana de Manuel Fraga Iribarne, «inventor» del turismo en España (como aquí lo fue Scioli) y también cuando vengan al país los Reyes de España, que en las últimas horas se duda de que vayan a El Calafate: se conformarían con llegar a Bariloche.
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