1 de diciembre 2003 - 00:00

Kirchneristas intentan captura del PJ para armar partido propio

Sin desatender la aventura transversal, en marzo de 2004 Néstor Kirchner formalizará su deseo de recuperar para el peronismo setentista, el control táctico del PJ, ahora «controlado» por la liga de gobernadores -vía el jujeño Eduardo Fellner- en un frágil equilibrio entre Kirchner y Eduardo Duhalde.

Fue ayer en La Matanza donde la rama peronista del kirchnerismo abrochó su esquema de pelea por el sello oficial, 24 horas después de que sus pares antipejotistas amontonados en un hotel porteño, proclamen la fortaleza del espacio transversal y el impulso de un partido K.

Como al pasar, en un solo fin de semana, el patagónico dejó a sus seguidores empujar dos proyectos paralelos, en algún punto antagónicos, pero que -misterios del marketing- tienen un elemento común: los K del PJ lanzarán el Frente de la Victoria; los transversales el Partido de la Victoria.

Con despliegue de ministros, secretarios de Estado y funcionarios de todo rango, las dos ramas clausuraron el año con mitines amenazantes para el duhaldismo, el mayor y más poderoso socio que Kirchner tiene en el peronismo. Un movimiento de doble impacto que el bonaerense deberá observar con cuidado.

Dos frases, escuchadas por separado en cada una de las rondas, transparentan la intencionalidad de autonomía que, por fuera o dentro del PJ, promueven los hombres del Presidente.

• Dijo Aldo San Pedro, organizador junto a Marcelo Fuentes del encuentro de la Confluencia en el Bauen: «Somos un espacio de dirigentes de distintos sectores, no pejotistas, que vamos a construir por afuera del peronismo que representa Duhalde. La experiencia del presidente Kirchner es más grande que el propio peronismo».

• Dijo
Rodolfo Ojea Quintana, gestor con Carlos Kunkel de la cita del Grupo Michelángelo en la Universidad de La Matanza. «El PJ se va a renovar inexorablemente y, en este marco, lo que hoy se llama el duhaldismo tendrá que ir detrás de ese proceso de renovación (que encarna Kirchner) y habrá una renovación de dirigentes».

Para alimentar las dos ceremonias antiduhaldistas, Kirchner mandó a sus ministros
Carlos Tomada y Oscar Parrilli. El cordobés que manda en Trabajo hizo doble turno: estuvo en el Bauen y en La Matanza. El secretario general de la Presidencia trasmitió, el sábado, un mensaje presidencial.

En el cierre con 1.500 asistentes en el Bauen,
Parrilli -que prometió llevar a Olivos las conclusiones del encuentro- tradujo la visión de Kirchner sobre la transversalidad. Aseguró que «el Presidente dice que es necesario contar con todos para construir una nueva Argentina».

El mensaje se entendió como un aliento al espacio K, aplaudido por los presentes. Se codeaban
Eduardo Luis Duhalde (Derechos Humanos), Eduardo Sigal (Cancillería), Juan González Gaviola (PAMI), Daniel Arroyo (vice de Alicia Kirchner) y los ex chachistas Darío Alessandro y Diana Conti, entre otros.

También se acopló el hijo de
Miguel Bonasso -que se toreó con Sigal por el ALCA, simpático debate que obligó a Sigal a defender el acuerdo con EE.UU.- mientras el rosarino Hermes Binner se bajó a último momento por los reproches de sus pares del Partido Socialista.

En cambio, dos radicales, ambos gobernadores, aplaudieron a la distancia: fueron
Ricardo Colombi, de Corrientes, y el electo de Mendoza, Julio Cobos, adhirieron vía e-mail a la aventura transversal que auspicia la creación de un partido Federal Kirchnerista.

En la reunión de los Michelángelos -que iniciaron su derrotero con una cumbre en Tanti, Córdoba- estuvo Tomada
(«ha vuelto la política como fe y como mística» dijo) y la clausura quedó en manos de Kunkel, como jefe de los kirchneristas que sueñan con la llave de la sede de la calle Matheu.

«El objetivo es trabajar para profundizar la construcción de un frente para la victoria del pueblo argentino, que es una tarea a desarrollar en 2004»,
anticipó Kunkel, subsecretario general de la Presidencia, que acopló a su proyecto al ex arista Juan Carlos Dante Gullo.

En la lista, que anotó 700 asistentes, figuraron también el vicegobernador electo de Entre Ríos,
Pedro Guastavino; el vicegobernador de Jujuy, Rubén Daza; el diputado nacional electo por Corrientes, Hugo Perié, entre otros dirigentes de todas las provincias.

En malón, los Michelángelos quieren ir por el PJ y la fecha de marzo de 2004 no es casual: por esos días, el peronismo definirá las autoridades del partido al iniciar el proceso de normalización. Kirchner dijo más de una vez que no le interesa esa jefatura. Pero nunca se sabe.

Dejá tu comentario

Te puede interesar