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6 de agosto 2008 - 00:00

Maquillaje de mujer

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Serán espasmos, insignificantes movimientos, pero después de que se alejó Alberto Fernández de la Jefatura de Gabinete y Néstor Kirchner dejó de hablar en público, se aprecian cambios en la Casa Rosada. También esas deserciones fueron cambios. 1) Hubo una conferencia de prensa de Cristina -hueca, intrascendente, es cierto-, quien jamás como mandataria había brindado una entrevista de ese tipo. 2) Quizás ella recibió a Julio Cobos para reprocharle actitudes, pero en las convenciones del piñón fijo kirchnerista era imposible pensar en esa invitación. Prevalecía el frío, la distancia, quizá la rabiosa expulsión. 3) Al nuevo jefe de Gabinete se le ordenó recibir a díscolos (Binner, Das Neves), propios (Capitanich, Scioli) y opositores leves ( todavía no se concretó lo de Schiaretti ni lo de Macri). 4) Se intentó mirar de otro modo a Brasil, forzando una visita impresionante por la cantidad de empresarios, cuyo resultado nadie sabe si será útil (finalmente, Hugo Chávez tiende a empantanar casi todo). 5) Ayer, hubo instrucción y se les concedió audiencia a las cuatro entidades del campo, más deseosas de una conversación que de una resolución. Tardía, pero eficaz, en apariencia. 6) Y, además, la Presidente en una declaración sostuvo que ella ha cometido errores (al revés del otro día, cuando dijo que no se arrepentía ni de lo que se había equivocado).

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Alguien abrió una ventana en la Casa Rosada. Parece saludable el ingreso de aire fresco. Quizá se advierta que un mínimo de humildad y de apertura puede cambiar también la tendencia de esas horribles encuestas que mostraban a los argentinos queriendo mucho más a su vicepresidente (casi 80%) que a su Presidente (menos de 20%).

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