3 de noviembre 2003 - 00:00

Ni con Brasil autorizan ya maniobras con militares

En lugar de considerar la diplomacia y la fuerza como dos extremos opuestos del espectro de la política nacional, el gobierno debería reconocer que una debe sostener a la otra. Encontrar el equilibrio correcto entre los intereses de política exterior y la defensa es un capítulo que el gobierno reprobó la semana pasada con la penosa cancelación de maniobras navales programadas con Brasil y Uruguay, dos socios del Mercosur. Por si esto fuese poca cosa, también se anularon -aunque el pedido no llegó al Congreso- las ejercitaciones Millenium de búsqueda y rescate en aguas australes con la marina de Gran Bretaña. En este caso, un sector de la Cancillería no dejó pasar el ejercicio -iba a comenzar mañana- por el temor de siempre: la interpretación de que Gran Bretaña puede ganar espacio como país ribereño. Lo que se dice un verdadero default regional e internacional en los programas de educación y capacitación militares, los diálogos sobre seguridad y las medidas de creación de confianza mutua. Resulta paradójico que mientras Néstor Kirchner y el canciller Rafael Bielsa hicieron de la alianza estratégica con Brasil y del vínculo con Lula Da Silva una campaña oficial, se hayan anulado las ejercitaciones Fraterno XXII -se cumplen anualmente desde 1978- con las marinas de dos países del Mercosur porque no llegó a tiempo la aprobación del Congreso.

Por esta misma causa quedó cancelado un ejercicio con Chile, llamado Solidaridad 2003, que se iba a realizar en Santa Cruz, con la participación de 130 hombres del Ejército chileno y 50 de una guarnición del V Cuerpo del Ejército Argentino.

«Los pobladores de 28 de Noviembre y de Río Turbio, provincia de Santa Cruz, murieron de hambre y de frío»,
ironizó una fuente militar, en alusión al motivo del ejercicio Solidaridad 2003 que se anuló. ¿Habrá pensado Kirchner que era un descrédito para su provincia? Pues se trataba de una operación de ayuda humanitaria de ambos ejércitos a esas localidades que en la ficción quedaban aisladas en riesgo de inanición por condiciones climáticas extremas. Las misiones de ayuda humanitaria fueron la muletilla que utilizaron tanto el gobierno de Eduardo Duhalde como el de Kirchner para alejarse del «modelo de los noventa», más cercano al empleo estrictamente militar de las fuerzas. El apoyo a la comunidad de Río Turbio -distante 200 km de Río Gallegos, ciudad natal del Presidente- se haría desde puerto Natales (Chile) mediante helicópteros del ejército trasandino. Es por esta vía que se actualizan procedimientos operativos que luego se usan en las Operaciones de Paz de la ONU, como lo demuestra el contingente argentino-chileno que está desplegado en Chipre. La ministra chilena Michelle Bachelet y José Pampuro hablaron de este ejercicio en Santiago en la jornada del 4 de octubre, mientras se preparaban para la Cumbre de Seguridad de la OEA.

• Calma

Ahora, tanto Juan Pablo Lohlé, embajador argentino en Brasil, como Hernán Patiño Meyer, responsable de la legación en Montevideo (merodeó la interna reciente para suceder a José Pampuro), deberán calmar las iras de Itamaraty y de la Cancillería uruguaya por los informes negativos que confeccionarán los comandantes de las naves que ayer zarparon de la Base Naval Puerto Belgrano, asiento de la Armada Argentina, de regreso a sus respectivos países. El rostro del capitán de navío Ivan Nascimento Auzier, comandante de la fragata Defensora de la marina brasileña, pasó por todas las tonalidades posibles del enojo, luego de recibir la comunicación oficial de la cancelación. Hay gastos de personal, combustible y traslados de las naves que no son poca cosa para los reducidos presupuestos castrenses regionales.

Las maniobras Fraterno XXII iban a comenzar el martes pasado, pero no se contaba con la autorización del Congreso. Los navíos de Brasil y Uruguay, amarrados en la Base Naval de Puerto Belgrano estuvieron a punto de zarpar de regreso a sus respectivos países ese mismo día. Acostumbrados a las demoras propias de la gestión de estos permisos, los marinos criollos pidieron paciencia a sus pares brasileños y uruguayos; estos últimos, al estar más próximos a su base, Montevideo, soportaron mejor los días de retraso. La autorización del Congreso Nacional nunca llegó. La trama de las demoras que determinaron la anulación de los ejercicios es una carga que se traslada, sin dueño, entre el ala política de la Casa Rosada, el Ministerio de Defensa y el Congreso. El 21 de octubre pasado, el ministro de Defensa envió por escrito a las tres fuerzas una orden terminante: no se llevarán a cabo ejercitaciones con otros países si previamente no se cumplen los trámites de autorización de rigor, es decir, la aprobación del Congreso Nacional. La comunicación agregó más confusión a los uniformados porque los pedidos para entrada y salida de tropas se remiten con suficiente antelación al Ministerio de Defensa, conforme los plazos de la agenda prevista para las ejercitaciones de cada año.

Por caso, el del Fraterno XXII fue enviado por la Armada para resolución de Pampuro en el mes de junio. Y recién el 16 de octubre fue firmado por Kirchner y remitido al Congreso el 22 de este mes, a tan sólo una semana del comienzo de las maniobras navales conjuntas. Como se sabe, los tiempos parlamentarios requieren de paciencia para lograr consenso. En el trámite del Fraterno XXII y del Solidaridad 2003, la pregunta que nunca tuvo respuesta es por qué se demora la aprobación de maniobras con países amigos y se espera al último día para debatirlas. La justificación que se ofrece es que éste ha sido un año electoral y los legisladores, como es tradicional, dedican más tiempo a la campaña en sus provincias que a sus tareas parlamentarias en la Capital. Pero nadie se explica las razones de la morosidad del propio interesado: el ministro José Pampuro. La fragata Defensora de la marina brasileña y el destructor Montevideo de la armada uruguaya habían intervenido en el Unitas que se hizo fuera de aguas territoriales argentinas para evitar el otorgamiento de inmunidad diplomática pedida por el gobierno de EE.UU. para sus hombres.

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