Nada es ingenuo ni casual. ¿Pretende, acaso, Néstor Kirchner que se interprete que sus dichos a favor de una reforma de la Constitución -en charla informal con periodistas, es cierto-, pero de boca de un presidente, deben ser valorados como un comentario más, al pasar?
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Subestimó Kirchner, quizás, el impacto de sus propias palabras y ayer, tras 24 horas de ruido, en las que perdió más que lo que ganó, ordenó a Alberto Fernández que desmentiera expresamente que no está en los planes del gobierno un cambio de la carta magna.
Si con esa idea Kirchner pergeñó una cortina de humo para ocupar la agenda y que no se hable de la crisis energética, tuvo que retroceder: sin vueltas, mandó a asegurar que no está en los planes de su gobierno iniciar, siquiera, un debate sobre la Constitución.
Curioso, además, porque la tarde del domingo, Fernández había admitido con tibias reservas que el Presidente consideraba que sería mejor un mandato de seis años, antes que uno de cuatro con opción a reelección. «No será en este mandato», dijo entonces. Ayer, en cambio, dijo: «No será».
Hacía tiempo que el gobierno no tenía que recurrir a un comunicado oficial para clausurar una discusión que comenzaba a ser altamente costosa: la sola insinuación de una reforma despertó todos los fantasmas sobre un intento para introducir la reelección indefinida.
«Mientras Néstor Kirchner sea presidente, no está previsto impulsar ninguna reforma constitucional», dijo Fernández mediante un comunicado.
Diálogo confirmado
Y confirmó lo que este diario relató ayer: que Kirchner dialogó de manera informal con periodistas que cubrieron su gira por EE.UU. Es lo que se conoce como «off», porque se trata de una charla donde se conocen datos y declaraciones que pueden publicarse, pero sin citar la fuente.
«Brindó su opinión personal de volver a instaurar un mandato presidencial de cinco o seis años antes que el actual sistema de cuatro años de mandato con posibilidad de reelección», abundó ayer Fernández que, el domingo, de campaña por Capital, no había sido tan enfático en su negativa.
«La opinión personal del Presidente de ningún modo puede dar lugar a afirmar, como lo han hecho algunos, que el gobierno piensa reformar la Constitución nacional,promoviendo así un debate definitivamente inconducente en este momento», agregó Fernández.
Para registrar: en adelante, si comienza a regir la óptica que inauguró ayer el jefe de Gabinete, los dichos de Kirchner deberán relativizarse.
Luego de las aclaración que hizo circular el Fernández porteño, también apareció en escena el ministro del Interior, Aníbal Fernández. «A algún colega de ustedes se le dio por escribir ( sobre una reforma constitucional), y todo el mundo hace conjeturas, pero el presidente Kirchner nunca habló de reformar la Constitución nacional», señaló Fernández.
«Parecemos Mamá Cora. Si lo dice el diario, ¿tiene que ser cierto?», se quejó por radio y agregó: «Lo dice 'Clarín', pero no es verdad». (Ver diálogo en Contratapa.)
Otros actores aprovecharon los flashes para asomarse. El kirchnerista Juan Manuel Urtubey, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, informó que «no se está trabajando» en el Congreso nacional sobre un proyecto de convocatoria a reforma de la Constitución nacional.
En tanto, el presidente del bloque de senadores del Frente para la Victoria-PJ, Miguel Angel Pichetto, aseguró que «no sería bueno hacerlo en 2007».
Desde la oposición, los radicales Mario Negri y Genaro Collantes expresaron su negativa, aunque con matices. «No debe ser un tema que deba tomarse con apresuramiento y limitarlo únicamente al tiempo presidencial, sino que debe realizarse un estudio profundo de toda la estructura constitucional», dijo Collantes.
Dejá tu comentario