Novela dice que Gorriarán no fue el asesino de Somoza
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Periodista: 23 años después ofrece otra versión del asesinato de Anastasio Somoza. Afirma que no fue un atentado político.
Julián Mandriotti: Fue un crimen pasional; quien piensa que fue un atentado político se equivoca. Si fue vendido de esa forma es porque les cerraba a ciertos intereses. Todos en Paraguay sabían que el ex dictador tenía una señorita que le servía de compañía. Y al marido de esa mujer, por otro lado famosa, un magnate paraguayo, lo ponían en ridículo en todos lados. Ese hombre ya le había chocado con furia el auto a Somoza.
P.: Enrique Gorriarán Merlo se atribuye el atentado...
J.M.: Nadie se lo atribuye al principio. Gorriarán se lo adjudica 3 años después, en declaraciones al periodista uruguayo Samuel Blixen. En los libros sobre el atentado se pone en potencial la participación de Gorriarán: «habría realizado». ¿No es curioso que nunca Paraguay pidiera la extradición de Gorriarán para ser juzgado por los crímenes de Somoza y quienes lo acompañaban, Gallardo y Baittiner? Cuando, en 1983, siguiendo la investigación, policías paraguayos ven a un guerrillero del ERP apresado en Costa Rica, éste les dice: «Que va a haber sido Gorriarán que todo lo que hizo lo hizo mal en su vida». Hasta la gente de su grupo desconfiaba de que él lo hubiera hecho.
J.M.: La figura del Che Guevara fue fuerte en la izquierda latinoamericana. Gardel es inimitable y hay muchos imitadores; con Guevara pasó lo mismo. Si Gorriarán mató a Somoza no es como lo cuenta. Todo lo que dice es improbable. Necesitó adjudicarse el atentado para ponerse charreteras. En los memorándum de la policía secreta, que aparecen en «Los archivos del terror» del Paraguay de Stroessner, nunca se menciona a un comando guerrillero.
J.M.: Los sandinistas no tienen nada que ver. Ellos mismos han dicho que sólo celebraron la muerte del dictador, pero niegan cualquier participación.
P.: ¿Cómo sabe del hecho?
J.M.: Cubrí el atentado para la revista «Gente». Me mandó Chiche Gelblung, que en ese momento era el director. Con Renée Sallas habíamos hecho el reportaje exclusivo a Somoza, que fue la última nota periodística de su vida y la única de su exilio. Cuando Gelblung me manda a hacer la investigación del atentado, supe que había venido un avión de Venezuela a las 8.45 que traía un comando.
P.: ¿Stroessner estuvo implicado?
J.M.: Era un Don siciliano, dueño de la vida y la muerte. Algo tuvo que saber.
P.: Se dice que quien dirigió el atentado fue Hugo Irurzún.
J.M.: Irurzún, un hombre de agallas, que había sido comandante de la Compañía Ramón Rosa Giménez del ERP, en Tucumán. Con sus casi dos metros se destacaba en Paraguay por su figura, y se movía en el centro de Asunción. Vivía frente a la casa de una ex amante de Stroessner, y de la hija del gran traficante refugiado en Paraguay Papá Ricord, ¿Cómo la policía no lo iba a seguir?
P.: Desmitifica la leyenda subversiva.
J.M.: La mía es una versión novelada de un hecho real que fui investigando, durante 5 años en Paraguay, Chile y Uruguay, y tardé otros 5 en escribir, lo cual no significa que sea real sino que tiene un alto grado de probabilidad. Por lo pronto, le ha interesado a Lalo Schifrin, que quiere que la lleve al cine Roger Spottiswoode, director de «Bajo fuego».
Entrevista de Máximo Soto




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