PAMI: crisis crea extrañas alianzas y antiperonismo
La necesidad de Néstor Kirchner de acumular poder por haber asumido con un magro número de votos propios lo ha llevado a buscar imponer su autoridad en varios ámbitos. Su arremetida sobre el PAMI es el último episodio de esta escalada, que ha creado una fuerte crisis en la obra social de los jubilados, además de curiosos encolumnamientos y la posibilidad de un surgimiento de los sectores de izquierda y antiperonistas dentro del gremialismo, que hasta hoy ha sido predominantemente peronista. Un ejemplo de esas extrañas alianzas es el alineamiento del dirigente Armando Cavalieri con la postura presidencial en torno al PAMI. Tanto que el líder mercantil declaró haber votado por Kirchner y -curioso- hasta se mostró como un verdadero cruzado contra la corrupción en el gremialismo. Cavalieri fundamentó su crítica al desmanejo del PAMI dando como ejemplo el de su obra social: OSECAC. Según dijo en el programa «Periodistas», ésta tiene 1,5 millón de afiliados y está ordenada, tanto que los 65.000 jubilados del sector prefieren atenderse allí y no en el PAMI. Pero la actual situación tiene una lectura aún más profunda: detrás de la embestida contra la burocracia sindical habría un intento de penetración del movimiento gremial por parte de sindicalistas de izquierda y no peronistas. Inclusive en casos extremos como el de Hugo Moyano o Juan Manuel Palacios, el gremialismo siempre se mantuvo dentro del peronismo. Acaso se esté intentando reeditar a escala mayor la experiencia de los históricos gremios metalúrgicos cordobeses de fines de los '60 SITRAC y SITRAM, vinculados a los izquierdistas René Salamanca y Agustín Tosco. En tanto, el Congreso autorizó ayer por ley al gobierno a intervenir el PAMI, y la CGT decidió relevar a sus dos delegados en la obra social.
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• Deuda
La pelea entre Barrionuevo y Cavalieri es todo menos una puja ideológica o ética. Como el gastronómico, también «el Gitano» es un protagonista central en el negocio de la salud. Tanto que casi se pone su obra social (OSECAC) de sombrero en una operación de compra de clínicas realizada con quien, según denunció en su momento Patricia Bullrich, sería socio o representante de Cavalieri, el empresario Julio Fraomeni. Hoy OSECAC debe cerca de $ 150 millones, lo que explica el kirchnerismo del que resulta ahora presa el secretario general de los mercantiles.
Reunidos en el Sindicato de la Sanidad, donde reina Carlos West Ocampo (el hombre que promovió a Ginés González García como ministro durante la gestión de Fernando de la Rúa y de Eduardo Duhalde), los «gordos» buscaron hasta última hora neutralizar la movida de Daer, Barrionuevo y el resto del secretariado, consistente en mantener a los sindicalistas en el directorio del PAMI. Para González García, Cavalieri y West sería un papelón tener que explicar a Kirchner que no consiguieron doblar el brazo de los otros dos rivales.
La dinámica que adquirió la puja sindical en torno a la principal caja de la salud en la Argentina está amenazando con desfigurar la operación de reforma que se había propuesto Kirchner. Sobre todo por el hecho de que, en vez de aparecer como gestor de un nuevo sistema de asistencia a los jubilados, el gobierno está a punto de quedar contaminado por uno de los sectores en pugna de la corporación gremial. Si se siguen de cerca los discursos de Kirchner y su esposa Cristina, queda claro que no quieren aparecer en la vecindad de Barrionuevo, pero que por conseguir ese objetivo tampoco desean quedar involucrados en las piruetas de Cavalieri. Todo alienta la intervención, medida que dejaría desairado a Hugo Moyano, jefe de la CGT disidente a la que Kirchner y Carlos Tomada prometieron incorporar a la conducción del PAMI.




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