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Todo surgió a raíz de la nota emitida la semana anterior, donde el movilero de la versión chilena de «CQC», Guillermo Alvarez Guerrero, hizo comentarios ácidos sobre Máximo Saúl («Nació el hijo del diablo» o «¿Bolocco le cambiará los pañales al bebé?, tendrá que cambiar a dos entonces») y además montó guardia en la puerta de la clínica hasta que pudo colarse e interrogar al médico de Bolocco sobre el parecido del bebé con Carlos Menem.
Aminorados por los bombos y cánticos con las consignas «Máximo, fruto del amor» y «Pergolini botón», la comitiva de «CQC» salió del canal a escondidas, por la puerta trasera y restó importancia al reclamo. «Nos enteramos en el último bloque de lo que pasaba, pero cuando nos fuimos ni se avivaron», chancearon. Los manifestantes amenazaron a la guardia del canal que repetirían el ritual durante los martes próximos. La gente de «CQC» respondió: «Igual quedan pocos programas» antes de fin de año.
Lo confirma la espontaneidad fingida con la cual los noteros de Pergolini acceden a Néstor Kirchner y su esposa, siempre para cruzar halagos y saludos. En ocasión de la visita de los reyes de España, los periodistas acreditados se quejaron del trato preferencial que recibía el notero de «CQC», a quien Cristina Fernández bautizó como «Gonzalito».
Otro detalle: desde que Kirchner asumió la Presidencia el programa «CQC» dejó de emitirse en vivo y sale grabado. En la productora dicen que es una imposición de la gerencia de «Canal 13», pero asegura que los chicos rebeldes de «CQC» no molestan demasiado. Con lo visto durante el año, todo indica que nadie quiere molestar justo al gobierno, habiendo tantos otros blancos.
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