Rareza porteña para sortear qué diputado se va a su casa
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Resuelto ese primer paso, el sorteo final consiste en dos bolillas nada más: A y B. Se extrae una, y es esa la lista de diputados que partirán de sus despachos en 2005. Los demás quedarán hasta 2007 y así los que ingresen en 2005 se irán en 2009.
• Interpretación
Esta experiencia única, un invento de los legisladores de la Capital Federal, pretende que cada boleta o partido político exponga sólo a la mitad de sus legisladores a terminar el cargo en dos años. Por otra parte, creen que así se repartirá con mejor suerte la cantidad de hombres y mujeres. «Por ejemplo, hay que cuidar el cupo femenino -explica Marta Talotti, titular de la Junta de Reglamentoporque podría ocurrir que tras el sorteo no quede cupo.» La diputada explicó que ayer debía reunirse la Comisión de Interpretación y Reglamento, pero no hubo quórum. Cree que el lunes estará aprobado el despacho definitivo de la resolución que se estrenará el 10 de diciembre.
Los borradores pertenecen al macrista Oscar Moscariello por un lado, y al radical-neoibarrista Tom Constanzo por otro. Son similares, excepto que Moscariello varía en un artículo: quiere dar permiso para que los bloques decidan sin sorteo quiénes se van y quiénes se quedan. Es que hay algunos que ya hicieron tratos internos antes de la elección porteña y no desean que una resolución les impida dar cumplimiento a esos pactos.
La otra variante Moscariello es que si dentro de una misma lista -como fue la de Compromiso para el Cambio de Mauricio Macri o la de Ibarra-convergieron candidatos de distinto origen, ellos también puedan decidir quiénes van a la A o la B sin tener en cuenta sin son pares o impares. Eso está pensado para el caso de los kirchneristas que compartieron boleta con candidatos del ARI y que pueden haber obtenido en el reparto todos números pares. Quieren evitar así que los subgrupos queden sin representación en dos años, aunque para algunos ese artículo se chocaría con la Constitución que establece sistema de «sorteo».
Hasta ahora, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires nunca renovó la mitad de las bancas como indica la Constitución local. La excusa fue que al debutar como Legislatura el ex Honorable Concejo Deliberante, los dos primeros períodos -del '97 al 2000 y de 2000 a 2003- duraron menos que los cuatro años correspondientes. La próxima Legislatura, electa el 24 de agosto pasado, deberá, en cambio, renovar 30 de las 60 bancas para que en lo sucesivo cada dos años se cambie 50 por ciento del plantel. El sistema de listas es el único presentado, la variante sólo es dar paso a los acuerdos previos o no.




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