1 de julio 2003 - 00:00

Reforma justifica unas vacaciones

Como todos los años por esta época la Cámara de Diputados se dispone a entrar en el receso de invierno. La idea, esta vez, es llevar adelante refacciones en el edificio anexo, una construcción que trajo dolores de cabeza desde su inauguración. Lo cierto es que el cierre por vacaciones de este año -falta fijar la fecha, pero serán 15 días a partir del 18 de julio-será funcional a algunos problemas que deben enfrentar los diputados. Por ejemplo, el trámite de las acusaciones contra otros jueces de la Corte Suprema, que contará con más tiempo para una definición que hoy la oposición quiere postergar hasta que no se nombre al sucesor de Julio Nazareno. Lo mismo sucede con algunos proyectos, como la ley de compensación a bancos, que no cuenta con un apoyo fervoroso ni siquiera dentro del bloque PJ. Vienen bien para esos casos unos 15 días libres para que los legisladores lo piensen sin estrés.

Eduardo Camaño
no firmó aún la resolución que dispone un receso para Diputados durante el invierno. Parte de esa indefinición se debe a la voluntad de hacerlo coincidir con las vacaciones de cole-gios. El problema, entonces, es saber con cuáles, ¿las de la Capital Federal o de las provincias?, ya que no coinciden en las fechas.

La idea de Camaño es aprovechar el clásico receso de invierno para llevar adelante algunas reformas edilicias en el anexo, cambios en el sistema de trabajo de la comisiones y desinfección en despachos y depósitos.

Por lo tanto, quedaría cerrado para el uso del personal por dos semanas el enorme edificio de cristal de Rivadavia y Riobamba, sin acceso a los despachos ni reunión de comisiones.

Las reformas incluirían cambios que fueron consensuados por todos los bloques en un proyecto para agilizar y economizar el funcionamiento de las comisiones, el mismo que dispone la reducción de éstas.

Se quiere racionalizar los lugares de reunión de las comisiones, unificar los salones y evitar la cantidad de espacios vacíos que hoy se pueden ver en el tercer y cuarto piso del anexo, antes de iniciar la reducción de esa cantidad de cuerpos internos.

Pero además hay problemas domésticos que solucionar. Ese edificio, bautizado con el nombre de Juan Carlos Pugliese y que, con el estado en que se encuentra, no le hace ningún honor al ex presidente de Diputados, tiene algunos conflictos crónicos que nunca se pudieron solucionar. Se le reconoce a Camaño el haber hecho funcionar los ascensores -tanto del anexo como del Palacio-y que se eliminaran casi por completo los cortes de luz.

Pero nadie pudo erradicar las ya famosas cucarachas de Diputados. La cantidad es tal que habitan dentro de los aparatos de fax, atraídas por el calor del sistema de impresión de esas máquinas, los archivos, los dispenser de agua y hasta cajones de escritorios.

Dejá tu comentario

Te puede interesar