El gobierno nacional buscó minimizar ayer el impacto que significaron las derrotas de los candidatos Néstor Ahuad en La Pampa y Guillermo Amstutz en Mendoza.
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El encargado de transmitir el humor de la Casa Rosada fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien admitió que en Mendoza creían que les iría «un poco mejor».
Sin embargo, Fernández aceptó que «la verdad es que no teníamos muchas expectativas en estas elecciones», en referencia también a los resultados de Tucumán y Catamarca, donde se votó para legisladores nacionales.
Como se recordará, en Mendoza la UCR venció al PJ con Julio Cobos; en Tucumán, el justicialismo perdió las legislativas a manos de Fuerza Republicana; en La Pampa, el menemista Carlos Verna le ganó al candidato de Néstor Kirchner; y en Catamarca se impuso el Frente Cívico y Social del actual gobernador Oscar Castillo.
«Sabíamos que en La Pampa la influencia de (Rubén) Marín era muy fuerte y que ha sido un muy buen gobernador y, por supuesto, genera estos tipos de resultados», dijo y lamentó que en Tucumán «no haya podido entrar (Estela) Córdoba, que era la segunda (candidata a) senadora. «Para nosotros, era realmente una apuesta», reconoció.
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