¿Secuestros con trama política?
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•Respaldo
Sobre la conjura que el trío peronista cree ver detrás de los secuestros, nadie quiso o pudo identificar a los sectores -se presume que políticos-que estarían detrás de las maniobras desestabilizadoras. Quizá porque en ese caso terminarían por echarse culpas mutuamente.
Unicamente Solá, en forma genérica, habló de núcleos «corruptos» que prometió perseguir. «El Presidente -dijo-recibió de mí la absoluta certeza de que ante cualquier información voy a hacer la denuncia pertinente y si es policía lo voy a separar inmediatamente del cargo.»
Con eso, el bonaerense abonó el reclamo de Kirchner de depurar la policía provincial. «Estamos actuando con gran firmeza», redondeo que extendió la mirada más allá de la Policía y se refirió a la corrupción administrativa, política.
•Interpretación
La letra de la intriga es de Duhalde. «Algunos secuestros son muy raros: tardan demasiado y son muy violentos», le dijo el bonaerense a Kirchner en la cita que anteayer al mediodía mantuvieron en Casa Rosada.
Kirchner, según voceros de esa mini-cumbre, compartió la interpretación. Y por eso, en su encuentro con Solá ayer, la reflotó para que el bonaerense tenga ante la prensa un libreto que siquiera temporalmente saque del medio la disputa entre Nación y provincia.
Dijo Solá: «No descarten que un secuestro pueda tener connotaciones políticas y al mismo tiempo quienes secuestran también buscan la plata. Las dos cosas simultáneamente.» No dio más precisiones.
A mitad del año pasado, un argumento parecido del gobernador cuando el termómetro de la inseguridad superó el indicador de la fiebre. Por entonces, imputó a Carlos Ruckauf y Juan José Alvarez -por entonces ministro de Seguridad de Duhalde, que ahora es su propio ministro.
Aquel complot, que animó por radio también Juan Pablo Cafiero, terminó luego herrumbrado en el despacho del fiscal Daniel Urriza que lo archivó por considerar que no había elementos válidos. Ahora Urriza investiga al ex jefe de la Bonaerense Alberto Sobrado por presunto enriquecimiento.
Actualmente, sin enemigos visibles, el peronismo vuelve a agitar ese fantasma. En La Plata dicen que «siempre» hay sectores de la Policía que «sacan provecho» de la sensación de inseguridad. No más que eso para abonar la teoría. Los kirchneristas apuntan a grupos «de la derecha»; casi un tiro al vacío.
En cuanto a aporte real del gobierno nacional, ayer acordaron que habrá más efectivos de Prefectura y Gendarmería para sumarse al plan de Seguridad que lanzó la provincia para incrementar la presencia policial, básicamente a través de mayores patrullajes, en el conurbano.
También, como viene ocurriendo, se fortalecerá la tarea de investigación antidelito en manos de la SIDE.
Un rato después, Solá se citó con Aníbal Ibarra para definir una agenda común de lucha contra el delito. Fue un día de reconciliaciones para el bonaerense: primero Kirchner, luego Ibarra -que enfureció cuando Mauricio Macri fue a La Plata-. Ahora sólo le falta Duhalde.




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