El gobierno avanzó ayer en la posibilidad de reabrir los juicios contra militares acusados de haber cometido violaciones a los derechos humanos durante el último régimen militar. Diputados, tras un inesperado acuerdo entre el PJ, la UCR, el ARI de Elisa Carrió y fuerzas de izquierda que fueron las que pusieron fecha al debate, aprobó y giró al Senado la nulidad de la Obediencia Debida y Punto Final, y empezó a darle rango constitucional a la convención que declara imprescriptibles los crímenes de lesa humanidad. Además de un mensaje del Presidente al bloque peronista, influyó la presión de una fuerte movilización de organismos de derechos humanos y varios sellos marxistas hasta el Congreso. El temor a los escraches terminó de disuadir a varios justicialistas. En definitiva, el único que sufrió un escrache de sus colegas fue Ricardo Bussi, de Fuerza Republicana, que se atrevió a cuestionar en el recinto la política castrense del oficialismo. La curiosidad de la sesión fue que Bussi (h) coincidió con Luis Zamora a la hora de votar en contra. Los senadores del PJ, que habían adelantado la exigencia de adherir al tratado internacional a cambio de dejar de lado la anulación, dieron un viraje de 180 grados y anoche advirtieron que ahora están dispuestos a convertir en ley la nulidad de las leyes del perdón.
Eduardo Camaño (jefe de los diputados) dialoga como peronista con la oposición que ayuda desde el ARI y el Polo Social representada por el economista antiglobal Daniel Carbonetto, el disidente Mario Cafiero, el duhaldista Rodolfo Frigeri y el mendocino Arturo Lafalla.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Para completar la sesión, tratarían el proyecto de ley que impide que sean beneficiados con la Informate más
• El bloque conducido por José María Díaz Bancalari se alineó mayoritariamente detrás de Kirchner, tras amortiguar las disidencias intestinas. La nulidad acercó posiciones entre el PJ oficial y las representaciones de izquierda y centroizquierda en el recinto, desde el Frepaso y el ARI de Elisa Carrió hasta Patricia Walsh, de IU y responsable de que se convocara la sesión especial de la víspera. Sólo quedaron afuera de esta entente radicales y provinciales.
• La adhesión a la Convención sobre Imprescriptibilidad, en cambio, permitió aceitar el diálogo con el radicalismo, que presentó una iniciativa en ese sentido el jueves pasado. Por supuesto, el resto de las fuerzas -excepto la cooperativa de sellos del interior-se sumó. Así las cosas, quedó allanado el camino para conseguir quórum con holgura y, especialmente, para lograr 2/3 de sufragios sobre el total de miembros del cuerpo (172 sobre 257, tal cual exige la ley) y dar media sanción al rango constitucional del Tratado internacional.
• Por supuesto, hubo concesiones de la oposición a la hora de negociar. Los radicales aceptaron habilitar sobre tablas la nulidad, aun cuando la mayoría estuviese en contra de la propuesta (finalmente, se inclinaban por la abstención, salvo excepciones que se contaban con los dedos de la mano).
• La izquierda también cedió espacio. Walsh, que pretendía voltear los indultos de Carlos Menem en su proyecto original (ahí quería declarar inconstitucional las leyes del perdón o de la «impunidad», según su propia terminología), aceptó limitar la declaración de «insanablemente nulas» a esas normas y excluir los indultos.
• Los organismos de derechos humanos torcieron las pretensiones originales de Walsh y habilitaron la convergencia con el peronismo. Palabras más, palabras menos, le plantearon a la embajadora de IU que había llegado el momento de dejar las actitudes testimoniales y votar una propuesta que abriera juicios contra militares. El único que dio la nota fue el reiterativo Luis Zamora, que rechazó las iniciativas porque, según él, terminarían en un enredo judicial que favorece a los «represores».
Al comenzar la sesión, a las 16.20, se votó -instantáneamente-darle rango constitucional a la Convención sobre Imprescriptibilidad. El punto que había logrado consenso casi unívoco entre las comarcas de la Cámara baja recolectó de sobra las 172 manos en alto que necesitaba.
Dejá tu comentario