6 de noviembre 2003 - 00:00

Tango 01: militares niegan corrupción

El pedido de un tribunal de honor al presidente Néstor Kirchner y la virtual desaparición de la Casa Militar de la presidencia fueron dos temas debatidos ayer en el medio castrense. Enojos el mismo día en que el Senado aprobó el ascenso a teniente general y a brigadier general a Roberto Bendini y Carlos Rohde, jefes del Ejército y la Fuerza Aérea respectivamente (ver nota aparte). El pliego de ascenso a almirante del jefe de la Armada, Jorge Godoy, ya fue aprobado y sólo resta la presentación de los tres juntos. Como ninguno de ellos ha sido recibido por Kirchner desde que el Presidente asumió el 25 de mayo pasado, se espera que ahora lo haga.

El desplazamiento de los jefes aeronáuticos, vicecomodoros Gustavo Adolfo Cercedo y Ernesto Víctor Pellizaro, y el comodoro Aldo Mario Perotti, de la flota aérea presidencial por la denuncia de sobreprecios en los servicios al Tango 01, sigue generando turbulencias en la fuerza al mando de Rohde. Se sostiene que estos oficiales no tienen responsabilidad sobre los presuntos ilícitos descubiertos y que sin embargo han quedado públicamente señalados.

• Funciones

Son varios los jefes en actividad y retirados que sostienen que se le debe pedir un Tribunal de Honor al Presidente, para que la instancia militar interna deje a salvo esa inocencia, independientemente de lo que decida la investigación que lleva adelante la jueza María Servini de Cubría.

Por otra parte la Casa Militar, que tiene a su cargo tres funciones, ha dejado de ejercerlas, por lo que se considera casi virtual su existencia, propósito político final que se le adjudica al gobierno. No da seguridad porque el Presidente se resiste a sus indicaciones; las comunicaciones han dejado de ser operadas por las Fuerzas Armadas y, aunque Rohde y Godoy le ofrecieron sendos F-28 para trasladarlo hasta Puerto Madryn, el Presidente optó por hacer bajar el pasaje del único reactor que opera la empresa Southern Winds, para viajar por esta línea comercial. Y lo único que concedió Kirchner a través del jefe de Gabinete Alberto Fernández fue prometer a Rohde alrededor de $ 4 millones para acondicionar un Focker F-28 en Córdoba y asignarlo a la Presidencia. Hasta el Lear Jet que tiene asignado el jefe de la Fuerza Aérea -y que era usado por Kirchner-, está siendo reparado por daños en una de sus turbinas. Mientras tanto la secretaría general, a cargo de Oscar Parrilli, ha enviado a dos pilotos civiles procedentes de la Patagonia a Estados Unidos para hacer el curso del Boeing 757 -el modelo del Tango 01-, y exige a un civil, el ingeniero aeronáutico Oscar Donikian, que supervise con rigor el rumbo de la maltrecha flota aérea presidencial.

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