Ayer, la primera dama amagó con alguna responsabilidad como funcionaria (además de ser senadora, tiene un despacho en la Casa de Gobierno) al pronunciar un discurso en el que pidió un «replanteamiento» de los países ricos sobre la deuda y exportaciones de las economías emergentes, donde el atraso y la miseria fomentan no sólo enormes flujos migratorios, sino también el terrorismo.
Al hablar en el Senado francés, Cristina de Kirchner amenazó a sus oyentes con que «parte de los problemas de Europa va a proceder de las formidables migraciones provocadas por la falta de condiciones económicas y sociales para sobrevivir en los países emergentes».
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