1 de septiembre 2003 - 00:00

Una elección decisiva

Río Negro (enviado especial) - El virtual empate de ambas fórmulas dejaba abierto anoche el futuro político de la provincia y su relación con el mapa nacional. Muy importante era aquí la definición para el gobierno de Néstor Kirchner, quien jugó a último momento explícitamente su apoyo en favor del justicialista Carlos Soria, en detrimento del extra-PJ Eduardo Rosso (anoche lograba apenas 10% de los votos). La tendencia de anoche no era sin embargo favorable al proyecto político de Kirchner, cuando permanece fresco aún el dato de que no pudo lograr que su postulante Aníbal Ibarra triunfara en primera vuelta en los comicios porteños.

Pero a la UCR tampoco le sobraba nada -de confirmarse el triunfo que anoche se adjudicaba Saizpara mantener intactos los 20 años de hegemonía radical en la provincia, prolongando una racha que llega a seis elecciones consecutivas, a pesar del serio desgaste que el partido centenario sufrió durante los últimos dos mandatos del actual gobernador, Pablo Verani. El desafío para Miguel Saiz sería, entonces en ese caso, limpiar la imagen radical, gobernar con una Legislatura sin mayoría y, principalmente, estrechar lo más posible el vínculo con un dolido gobierno nacional.

Aun así, de imponerse finalmente el radical Saiz, éste intentará rápidamente estrechar vínculos con Néstor Kirchner ya que, al igual que los cuatro candidatos que disputaron la gobernación, también se mostró como garante del modelo kirchnerista.

Desde el radicalismo, por caso, aseguran que en realidad el Presidente no ve con malos ojos a Saiz, así como tampoco veía con demasiado entusiasmo al candidato del PJ. «A Soria lo apoyaba (Eduardo) Duhalde, no Kirchner», sostienen los radicales.

Saiz deberá quitarse de encima el estigma de Pablo Verani que, aunque es el caudillo más respetado dentro del radicalismo de Río Negro, para la población es un fiel representante de la vieja política. De hecho, Saiz no quiso que el gobernador participara de la campaña electoral pero, en forma inconsulta, Verani decidió mostrarse e, incluso, lanzar extraoficialmente su candidatura para la intendencia de General Roca, que vota autoridades en octubre.

A tal punto está desgastada la imagen del radicalismo rionegrino, que esta vez decidieron presentar una boleta sin la sigla del partido, bajo el nombre Concertación para el Desarrollo.

La crisis del radicalismo es causa y efecto de la situación provincial, que
acumula una deuda pública de $ 3.200 millones y frondosos incumplimientos con los maestros provinciales. Se suman graves denuncias contra Verani por supuestas irregularidades en la venta de la empresa provincial de energía y presunto cobro de «coimas» en la concesión de los casinos locales.

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