12 de junio 2005 - 00:00

Falleció el escritor Juan José Saer

Murió a los 67 años en París, tras padecer una larga enfermedad. Es considerado uno de los escritores más destacados de la literatura argentina.

Juan José Saer falleció a los 67 años en París donde residía desde 1968.
Juan José Saer falleció a los 67 años en París donde residía desde 1968.
El reconocido escritor argentino Juan José Saer, autor de "El entenado", "El limonero real" y "La pesquisa", entre otros libros, falleció ayer en París, Francia, víctima de cáncer, a los 67 años.

La noticia fue confirmada por su hijo, Jerónimo Saer, y ocurrió en un hospital de la capital francesa, ciudad donde el reconocido escritor santafecino residía desde 1968.

Nacido en 1937 en la localidad santafecina de Serodino, Saer trabajó como periodista y docente en la ciudad de Santa Fe e integró, en su juventud, un grupo de escritores cuyo centro estaba en Rosario.

En octubre pasado, Saer obtuvo el Premio Unión Latina de Literaturas de Romances, pero por su problema de salud no pudo participar del III Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebró en Rosario y donde tenía previsto pronunciar una lección en el acto de clausura.

"Siempre quise escritor, nunca quise ser otra cosa, hubo un período en que tuve ganas de hacer cine, alrededor de 1960, pero me resultaba imposible el trabajo en equipo. Prefería resolver yo los problemas", afirmó Saer en una oportunidad.

El autor de "Las nubes", "El limonero real", "Nadie Nada Nunca", "El entenado", "Cicatrices", "Glosa" y "La ocasión", entre otras novelas, empezó a escribir desde que era un niño.

"Leía novelas hechas en historieta, y muchísima poesía. Pero la lectura de dos o tres autores (Proust, Joyce, Faulkner) me sumergió en una especie de furor narrativo. Leía a autores extranjeros, italianos, anglosajones, franceses; cada lectura era como un sacudimiento, como un shock".

Cuando escribió el primer cuento del libro "En la zona", que salió publicado en el diario El Litoral a fines de los 50 quemó todo lo que había escrito.

En cuanto a los personajes, Saer deslizó que estos aparecen y reaparecen pero ocupando roles diferentes en sus relatos. "Los que eran principales en una novela, son secundarios en otra", e indicó algunas marcas que identifican su escritura, como que en cada libro "hay un personaje cuyo nombre empieza con la W por lo que ya me quedan pocos".

Al escribir una novela, "siempre tengo presente el final; en la mayor parte de mis libros he cambiado el principio, como me pasó con 'Cicatrices', que ya estaba en prueba de galeras. Cuando uno tiene el final es como una meta, hay una convergencia y todo se ordena. Puede ser una imagen visual o una situación".

Saer estaba interesado en la poesía narrativa, como la de J. L. Ortiz, la Divina Comedia o el Martín Fierro. "Empecé a escribir en verso pero después lo abandoné porque requiere un gran esfuerzo, tendría que dedicarle toda mi vida. Es algo que no se correspondería con mi temperamento: cuando escribo ya estoy pensando en otra cosa".

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