17 de marzo 2001 - 00:00

¿Nueva alianza? De la Rúa, Menem, Cavallo y López Murphy se reúnen en Chile

Fernando de la Rúa decidió anoche viajar como había adelantado Ámbito Financiero a Santiago de Chile para acompañar a su ministro Ricardo López Murphy en un road show ante la comunidad financiera internacional que participará de la conferencia anual del BID. El presidente discutió hasta los primeros minutos de la madrugada de hoy la necesidad de acompañar al ministro de Economía en la presentación del programa económico anunciado en la noche del viernes, que desató la crisis política más grave que ha vivido el gobierno desde que asumió en diciembre de 1999. En esa cena que comenzó pasadas las 22:30 de anoche, participaron Chrystian Colombo y un grupo de íntimos entre quienes estaban Adalberto Rodríguez Giavarini, Horacio Jaunarena, Patricia Bullrich, Carlos Becerra (mencionado junto a Alberto Flamarique, Ramón Mestre y Domingo Cavallo para ser convocado a algún ministerio en el nuevo gabinete nacional), el renunciante Hugo Juri, sus hijos Fernando y Antonio, Andrés Delich, Darío Lopérfido, Darío Richarte, Lautaro García Batallán y Leonardo Aiello.

Pero la agenda de De la Rúa prevé aprovechar una oportunidad inmejorable de comenzar a tejer una nueva alianza que le permita superar la crisis que se abrió con el portazo que dieron los funcionarios del FrePaSo del gabinete y Federico Storani: coincidirán el lunes en la capital de Chile el Presidente, López Murphy, Domingo Cavallo y Carlos Menem. El ex presidente viaja hoy rumbo a esa ciudad con el pretexto de visitar a su novia en Santiago y permanecerá allí hasta la tarde del lunes. Domingo Cavallo y López Murphy viajan hoy a mantener reuniones previas a la cumbre del BID.

Un encuentro entre esos cuatro dirigentes alimenta la principal presunción que se manejaba esta madrugada: que De la Rúa encomendó a Colombo una gestión para convencer a Cavallo de asumir el ministerio del Interior que deja Storani. Si eso se concretase quedaría en claro el giro del gobierno en busca de oxígeno en una crisis terminal del método de gobierno que ha ensayado con tan poca suerte De la Rúa desde que asumió.

Esta nueva alianza es una posibilidad de la que ha hablado mucho desde octubre pasado, cuando se produjo la anterior crisis del gabinete con la renuncia de Carlos "Chacho" Álvarez, y su diseño se precipitó a mediados de la semana que termina cuando Colombo inició una serie de negociaciones secretas con dirigentes de la oposición, cuyas consecuencias son aún imprevisibles a partir de este escenario:

El gobierno asume que De la Rúa carece de autoridad política para llevar adelante un programa de la audacia y rigor como propuso finalmente López Murphy. Esto era claro el miércoles cuando Colombo envió un emisario a Menem para tantearlo para una reunión con el presidente y una agenda mínima: reclamar apoyo al trámite de las medidas a cambio de un adelantamiento de las elecciones a senado con el añadido de una convocatoria, para la misma fecha (se habló de julio) de la elección para cubrir el cargo de vicepresidente.

Menem aceptó esa reunión, según admitió en diálogo con este diario el jueves por la noche. No reveló, sin embargo, cuál podía ser el contenido de la negociación. Sólo insistió en su intención de aportar a un acuerdo de gobernabilidad que, insistió, debería llevar a su juicio a una dolarización como remedio a cualquier crisis financiera.


Igual conversación mantuvo Colombo con José Manuel de la Sota, Carlos Ruckauf y uno de los conductores de la liga de gobernadores del Norte que reúne a nueve mandatarios que no ha jugado sus fichas en la interna del PJ que libran Menem, Ruckauf, De la Sota y Reutemann. El final de esa ronda era hasta el viernes una cumbre política a la que asistirían además de los mencionados, Cavallo, Chacho Álvarez y Raúl Alfonsín.

Esta negociación cambió de rumbo en la noche del jueves, cuando De la Rúa condujo un ácido debate en la residencia de Olivos del que participaron Colombo, Storani, Giavarini, Patricia Bullrich, Jorge de la Rúa y los diputados Darío Alessandro, Rodolfo Rodil, Jesús Rodríguez, Marcelo Stubrin, Rafael Pascual, Horacio Pernasetti, los gobernadores José Luis Lizurume (Chubut) y Pablo Verani Río Negro) y los secretarios Ricardo Ostuni y Leonardo Aiello. También participó el hijo mayor del Presidente, Antonio. Allí fue cuando se partió en realidad el gobierno. Colombo, Bullrich Y Giavarini defendieron enfáticamente llegando a los gritos en algún momento la necesidad de respaldar el paquete de medidas de López Murphy (a quien De la Rúa tuvo la delicadeza de no invitar). Enfrente, aunque nunca adelantaron el portazo de 12 horas más tarde, se ubicaron Storani y Rodil, quienes sin decirlo y con elegancia dejaron en claro que si el paquete incluía recortes al presupuesto educativo ellos no acompañarían en el apoyo. Alessandro y los demás legisladores y gobernadores se enfilaron detrás de la voluntad presidencial, pese a que manifestaron reparos a las medidas del mismo tenor que los más críticos.

Al finalizar la reunión De la Rúa no manifestó cuál sería su actitud ante el paquete. Habló de respaldarlo pero pidió que todas las actitudes quedasen a la espera de una ultima conversación con López Murphy que tuvo lugar en la mañana del viernes. Contra lo que esperaba el ala frepasista y Storani, De la Rúa avaló la totalidad de las medidas según ya las conocían todos porque las había adelantado la prensa de manera exhaustiva. El presidente ordenó que se recogiese la voluntad de cada ministro de apoyar el paquete en lo que algunos entendieron era una decreto-ómnibus que nadie ha visto pero que se usó como argumento para manifestar adhesiones y rechazos. La noticia final de que De la Rúa apoyaba el paquete la tuvieron los ministros cuando les llegó el pedido de apoyo y cuando se enteraron de que a las 15 del viernes el secretario Daniel Artana le había comunicado el contenido total del paquete, sin ninguna de las modificaciones pedidas por los críticos, a un grupo de periodistas especializados en economía, convocados a la sede del Ministerio de Economía.

En ese momento se produjo la primera renuncia verbal, la del ministro de Educación Hugo Juri. Lo mismo hizo Storani en visita que le hizo al presidente poco antes de que hablasen por el Canal 7 De la Rúa y Storani. Esa charla a solas obligó a que abandonasen el despacho presidencial quienes acompañaban a De la Rúa a la Casa de Gobierno (Colombo, Bullrich, Aiello, Nicolás Gallo, Ostuni, el secretario de Defensa de la Competencia, Carlos Winograd, Delich, portador de la renuncia escrita de su jefe el cordobés Juri. Los dos primeros renunciantes (y los únicos radicales hasta ahora) aceptaron el pedido de De la Rúa de no anunciarlo hasta que López Murphy hablase al país. Ese compromiso duró poco porque el ministro empezó su discurso como miembro de un gabinete ya hecho pedazos.

Desde la media tarde, por su parte, la cúpula del FrePaSo se había reunido con Chacho Álvarez en la Casa del Frente en la zona de Congreso. El ex vicepresidente esgrimía el resultado de una charla telefónica con Alfonsín (hasta el jueves próximo en los Estados Unidos, con el pretexto de que el miércoles debe estar presente en un acto universitario de una nieta que vive allí, en el estado de la Florida) que le manifestaba que se encolumnaría en el ala crítica a López Murphy. Eso le permitió a Álvarez un momento de gozo: anunciarles que nacía una nueva alianza, un nuevo polo de poder, el frepaso-alfonsinismo. El ex presidente mantendría su candidatura a senador, Fredi (también según Álvarez había hablado lo mismo con Alfonsín) sería candidato a diputado por Buenos Aires con el apoyo de la UCR provincial y del FrePaSo. El cuadro que expuso quedó sintetizado en esta frase de Chacho a los suyos: "Esto que hace De la Rúa estalla en dos semanas y viene Cavallo".

Por eso Álvarez instruyó a los presentes (Aníbal Ibarra, Pedro Del Piero, Marcos Makón, Ricardo Mitre, Nilda Garré, Alessandro, Juan Pablo Cafiero, Rodil y José Vitar; siempre ausente Graciela Fernández Meijide) una táctica que duró poco: "tiene que renunciar Makón y esperemos hasta el ingreso de Cavallo, que es un amigo". Este argumento fue pulverizado por los presentes, con la excepción de Ibarra, que estuvo más callado que nunca. Mitre y Garré anunciaron que se iban del gobierno y que lo mismo debían hacer los demás funcionarios porque no podían defender el recorte educativo y el recorte al subsidio al gas patagónico. Por teléfono se les sumaron el secretario pyme Enrique Martínez, Oscar Massei (Medio Ambiente), Adriana Puiggrós (Ciencia y Técnica) y la sub interventora en el PAMI, Graciela Rosso. Finalmente se plegó a esta sublevación ante un Chacho superado por los hechos, la multipropósito Meijide. El ex vicepresidente sólo logró que los legisladores presentes anunciasen, capciosamente, que se mantienen dentro de la Alianza y que trabajarán en el bloque que integran con los radicales para debatir las medidas anunciadas por López Murphy, a quien se dedicaron a fustigar en todos los tonos.

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